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fiesta del orgullo nueva york

El desfile del WorldPride inunda de fiesta y color las calles de Nueva York

Se celebra el 50 aniversario de la lucha por los derechos civiles del colectivo LGBTI.

El desfile oficial del Orgullo Mundial -WorldPride- inundó este domingo Nueva York de fiesta y colores, en una marcha a la que se sumaron numerosas personalidades políticas y de la sociedad civil y que celebra el punto de inflexión hace 50 años en la lucha por los derechos civiles LGBTI.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo; el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, y el senador por el estado, Jerry Nadler, fueron algunos de los máximos exponentes del poder político y demócrata.

Sí estuvo la afamada diseñadora Donatella Versace, subida en la carroza del Stonewall Inn., el bar gay del barrio de Greenwich donde estallaron las revueltas el 28 de junio de 1969, y que afirmó en declaraciones a Efe sentirse orgullosa de estar presente como la "nueva embajadora" del emblemático local y que amaba a todo el mundo alrededor. "Creo que es muy apropiado que estemos aquí hoy y que luchemos por los derechos humanos", aseveró Versace en el cruce de la Quinta Avenida con la calle 26, desde donde partía la comitiva.

El arranque del desfile corrió a cargo del club femenino de motoristas Sirens ("sirenas", en español), que desde su fundación en 1986 encabeza esta marcha. "Este año es muy especial. Es la hora de recordar la rebelión del Stonewall, 50 años después, y celebrar el Orgullo Mundial en nuestra ciudad. Es maravilloso. He conocido a gente de todo el mundo...", comentó a Efe emocionada la vicepresidenta de esta organización de moteras, Jen Baquial.

Desde el cruce de la Quinta y la 26, los miles de participantes marcharon hacia la calle Christopher Street para hacer un homenaje al Stonewall y al Memorial dedicado al Sida, situados en ese lugar.

Los activistas fueron también una de las piezas clave del desfile, junto a los orgullosos hombres y mujeres que marcharon con sus mejores galas o presumiendo de cuerpos donde, a falta de ropa, abundaban los colores y la purpurina.

Con dos ositos de peluche atados a ambos lados de la cabeza y vestido por completo de arcoiris, se mostaba orgulloso Chi Chia-Wei, el símbolo de la lucha por los derechos del colectivo LGBTI en Taiwán. Desde una de las carrozas del desfile, Chi Chia-Wei explicó a Efe la importancia del desfile, apenas un par de semanas después de que en su país se haya aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Chi Chia-Wei se mostró feliz de haber sido invitado al desfile por las autoridades del Orgullo Mundial, un hito para quien impulsó el movimiento pro-LGTBI en Taiwán hace más de treinta años, al salir del armario públicamente en televisión.

En el desfile no faltaron banderas de múltiples países y ciudades invitadas a participar, localidades como Bologna, Roma, Venecia, Berlín -candidatas a acoger las próximas ediciones del WorldPride- o Copenhague, que será la anfitriona de la próxima edición en el 2021.

Tampoco faltaron las "drag queens", verdaderas instigadoras de la revuelta del Stonewall, que animaron el recorrido con grandes y recargados vestidos, enormes pelucas e incluso un tocador gigante a cuestas, a pesar de los casi treinta grados y el sol de justicia que iluminaba la Gran Manzana.

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