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Pablo Ibar, condenado a cadena perpetua: "Voy a seguir luchando hasta demostrar mi inocencia"

Se encuentra en un centro de evaluación de Miami a la espera de que se tome una decisión de a qué prisión es enviado tras haber logrado esquivar la condena a muerte.

Pablo Ibar, durante la repetición de su juicio el pasado enero.
Pablo Ibar, durante la repetición de su juicio el pasado enero.
Giorgio Vera/Efe

Pablo Ibar, ciudadano hispanoamericano condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por un triple asesinato cometido en 1994, ha asegurado que seguirá luchando hasta demostrar su inocencia y que se repita el juicio por la muerte en Miramar (Florida) de Casimir Sucharski, propietario de un club nocturno, y las bailarinas Sharon Anderson y Marie Rogers.

Ibar, sobrino del conocido boxeador vasco José Manuel Ibar Azpiazu, 'Urtain', se encuentra en un centro de evaluación de Miami a la espera de que se tome una decisión de a qué prisión es enviado tras haber logrado esquivar la condena a muerte el pasado 22 de mayo al no conseguir el jurado popular la unanimidad necesaria.

En una carta manuscrita a su hermano Michael para que sea difundida, Ibar, condenado a cadena perpetua tras ser declarado culpable el pasado 19 de enero, agradece la ayuda que le ha permitido esquivar la pena de muerte y reitera su inocencia aunque "hay muchos detalles" que no puede explicar ahora porque el proceso de apelación para la repetición del juicio continúa abierto.

"Obviamente me siento desilusionado que me han encontrado culpable de nuevo, especialmente siendo inocente y otros han sido exonerados por el mismo crimen. Cuando el jurado recomendó mi sentencia de cadena perpetua vi el terrible peso levantarse de los hombros de mi familia. Aunque tengo una convicción, esto ha sido una gran victoria. Ustedes han salvado mi vida", señala en la misiva.

Aunque reconoce que algunas personas han podido sentir la sentencia de cadena perpetua "como un acto de misericordia", Ibar recuerda en la carta que "no puede haber misericordia sin justicia" y que esta decisión judicial "todavía significa" que va a "morir en prisión por un crimen" que asegura que no cometió.

En cualquier caso, ha trasladado su agradecimiento a todas aquellas personas que le han ayudado durante "este tiempo tan crítico" y los años "más oscuros" de su vida, durante la que ha permanecido 25 años en prisión, 16 de ellos en 'el corredor de la muerte', en la cárcel de Raifrod.

"Tener tanta gente que nunca me han conocido y quien yo no conozco que pueden juntarse para ayudarme, es algo que me hace sentir muy humilde", dice en la misiva el hispanoamericano de 47 años, que cita expresamente entre los agradecimientos a los Gobiernos vasco y español, al Congreso y al Senado, al embajador español en Estados Unidos, al Consulado General en Miami y a la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar.

Igualmente, agradece a su "bella mujer" y su familia, tanto en España como en Estados Unidos, los "esfuerzos" y asistencia en su lucha por la justicia, un esfuerzo gracias al cual está "liberado de la horrible sentencia de muerte" que ha sido una "pesadilla" en los últimos años.

Finalmente, Ibar expresa su deseo de "poder volver a nuestro bello país" con su familia, algo que sería "un sueño hecho realidad" para él. "Todo mi amor y mi interno aprecio", concluye la misiva.

En 2016 la Corte Suprema de Florida anuló la sentencia de pena de muerte y ordenó repetir el juicio, al determinar que había tenido "una defensa ineficaz" y había sido condenado a partir de pruebas "débiles e escasas".

Ibar fue detenido el 14 de julio de 1994 en Miami Dade por allanamiento de morada y robo, delitos por los que fue condenado a ocho años de cárcel. El 8 de agosto de ese año fue acusado del triple crimen cometido en Miramar, pese a que éste siempre defendió su inocencia y aseguró que esa noche había estado con su novia, Tanya Quiñones, con la que posteriormente se casó.

El primer juicio fue declarado nulo por falta de acuerdo del jurado, el segundo aplazado, pero en el año 2000 se le consideró culpable y fue condenado a muerte. Tras los recursos de la defensa, en 2016 el Tribunal Supremo de Florida anuló la condena a pena capital y ordenó repetir la vista oral.

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