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Egipto, en alerta tras la muerte de su  expresidente Mursi

Estaba en prisión desde que lo derrocó mediante un golpe de Estado el actual mandatario y falleció durante una vista judicial.

Mohamed Mursi
Mohamed Mursi
Reuters

Murió el primer presidente elegido de forma democrática en Egipto y nació un "mártir", como lo definió el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan. El país norteafricano cierra una etapa y despide a su primer y único dirigente elegido por el pueblo en unos comicios libres, los de 2012, que acabaron con tres décadas de dictadura de Hosni Mubarak. "Mientras estaba el acusado Mohamed Mursi dentro de la jaula se desmayó. Se le trasladó directamente al hospital y se comprobó su muerte", informó el fiscal general, Nabil Sadeq. El fallecimiento llevó a las autoridades a declarar el estado de alerta por el riesgo de incidentes, especialmente en Sharquiya, provincia del delta del Nilo de la que provenía Mursi y a donde podrían llevar su cuerpo para enterrarlo, informaron fuentes del Ministerio de Interior a la agencia Reuters.

Los Hermanos Musulmanes, grupo al que pertenecía el político de 67 años, denunciaron que "no ha recibido visitas desde hace meses, casi un año". "Se quejó por la falta de las medicinas que necesita. Esto es un asesinato premeditado. Es una muerte lenta", señaló Mohamed Sudan, dirigente de la Cofradía residente en Londres. La Hermandad urgió a sus seguidores en todo el mundo a manifestarse frente a las embajadas de Egipto y pidió una participación masiva en los funerales.

El expresidente, encerrado desde el 3 de julio de 2013, estaba siendo juzgado por sus vínculos con Hamás, brazo palestino de los Hermanos Musulmanes, en la Academia de la Policía de El Cairo. Cumplía ya una pena de 20 años por "el asesinato de manifestantes en diciembre 2012 frente al palacio presidencial" y una cadena perpetua por espiar para Catar. Acusaciones que siempre negó y consideraba fabricaciones del actual régimen, encabezado por el que fue su ministro de Defensa, Abdelfatá el-Sisi, el general que lo derrocó y condenó a un encierro casi total.

Tres visitas

Desde que fue encarcelado solo recibió tres visitas de sus seres más cercanos, según Amnistía Internacional, que solicitó una "investigación imparcial y transparente" de la muerte. Desde Human Rights Watch (HRW) también alertaron de la extrema dureza del cautiverio y del deterioro de su salud. Su cuadro médico era delicado -diabetes, presión arterial alta, deterioro de la función renal y hepática...- y las autoridades "violaron de forma grave sus derechos para poder llevar a cabo su proceso legal y también el tratamiento médico que requería", según HRW. "Hicimos numerosas peticiones para que le permitieran un tratamiento y algunas fueron aceptadas pero otras no, declaró a Reuters su abogado, Abdel Menem Abdel Maqsood.

No era la persona más carismática ni respetada del grupo islamista, pero superó todos los filtros y se impuso en las urnas a un candidato del antiguo régimen, Ahmed Shafik, tras un recuento de infarto. Su mandato duró apenas un año y estuvo marcado por la polarización en las calles entre sus partidarios y los que criticaban su sesgo islamista y por la presión desde la fuerzas armadas, que nunca terminaron de aceptar a los Hermanos Musulmanes.

Una de sus promesas al llegar al poder fue "conseguir el renacimiento de Egipto con fundamentos islámicos". Desde su derrocamiento, el país ha visto una persecución implacable contra la Cofradía, que pasó de gobernar Egipto a ser considerada "organización terrorista". Los miembros del grupo están muertos, encerrados o escaparon del país, como el exministro de Asuntos Parlamentarios, Mohamed Mahsub, quien calificó en Facebook de "asesinato" la muerte del derrocado mandatario. "Es un asesinato de cada voz libre que le había votado o incluso (de los que habían votado) a sus rivales. Es un asesinato de la libertad de elección", escribió Mahsub.

Las primeras reacciones de dirigentes internacionales llegaron desde Turquía y Catar, países próximos a la Hermandad. Erdogan trasladó sus condolencias a la familia y denunció que "Occidente siempre calló ante estas ejecuciones de El-Sisi". El emir Sheikh Tamim bin Hamad al-Thani también envió el pésame .

En declaraciones a este medio, el analista egipcio Amr Khalifa señaló que "estamos en un momento histórico porque ha muerto el primer presidente elegido por el pueblo. Ha habido y habrá serias dudas sobre la negligencia médica y temo que su muerte pueda incitar la actividad terrorista en el Sinaí". Esta península se ha convertido en la peor pesadilla para las autoridades desde el derrocamiento de Mursi y el establecimiento de un grupo leal al Estado Islámico.

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