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China, dispuesta a negociar pese a las "exorbitantes demandas" de EE. UU.

Este sábado entraron en vigor los últimos aranceles anunciados por China hace unas semanas a productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Reuters

El Gobierno chino aseguró este domingo que Estados Unidos, con sus "exorbitantes demandas", es el responsable del estancamiento de las negociaciones comerciales entre ambas potencias y confirmó que el gigante asiático está dispuesto a seguir trabajando por alcanzar un acuerdo que ponga fin a la disputa.

Un día después de que entrara en vigor la última medida arancelaria que China lanzó como respuesta a la impuesta por el Gobierno de Donald Trump, el gigante asiático publicó un documento en el que hace balance sobre lo acontecido durante los últimos meses.

Así, el Gobierno chino niega las acusaciones de que haya dado pasos atrás en las negociaciones comerciales con EE. UU. y asegura que el principal escollo para avanzar es que ese país pide cada vez más.

"Cuanto más se ofrece el Gobierno de los Estados Unidos, más quiere", se asegura en el documento en el que se pide a Washington que asuma "la responsabilidad" de que las conversaciones entre los dos países se hayan estancado durante las últimas semanas. Y es que la versión de Trump de que China se ha echado atrás en algunos de los acuerdos alcanzados es "totalmente infundada" e "irresponsable" y ha sido EE. UU. quien "recurriendo a la intimidación y la coerción, persistió con demandas exorbitantes".

En las más de diez rondas de negociaciones, se añade, la administración de EE. UU. "siguió cambiando sus demandas", mientras que "China ha cumplido su palabra durante las consultas" y "ha enfatizado repetidamente que si se llega a un acuerdo comercial, honrará sus compromisos con sinceridad y fidelidad".

Precisamente este sábado entraron en vigor los últimos aranceles anunciados por China hace unas semanas a productos estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares, una decisión que llegó después de que EE. UU. aumentara los aranceles por valor de 200.000 millones de dólares a productos chinos el pasado 10 de mayo.

La decisión adoptada por Trump hace unas semanas de romper la tregua y poner nuevos aranceles, así como otras peticiones que afectan a la soberanía china, "solo sirvieron para retrasar la resolución de las diferencias restantes" y están teniendo consecuencias para los dos países.

Durante los primeros cuatro meses del año, se asegura en el texto, ha habido una disminución en el volumen de exportación de China a EE. UU. del 9,7% interanual mientras que las exportaciones en sentido opuesto han disminuido durante ocho meses consecutivos. "La posición de China ha sido consistente y clara: la cooperación sirve a los intereses de los dos países, el conflicto solo puede perjudicar a ambos y la cooperación es la única opción correcta para ambas partes", se apunta.

Por ello, pese al estancamiento actual de las negociaciones, China aseguró este domingo que sigue dispuesta a trabajar para encontrar soluciones al conflicto y alcanzar un acuerdo de beneficio mutuo. "Con respecto a sus diferencias y fricciones en el frente económico y comercial, China está dispuesta a trabajar junto con EE. UU. para encontrar soluciones y alcanzar un acuerdo mutuamente beneficioso", se destaca en el documento.

Sin embargo, esta cooperación "debe basarse en principios" y China no comprometerá los suyos ya que, aunque "no quiere una guerra comercial", "no le teme a una y la combatirá si es necesario".

En el texto, China responde también a las acusaciones de EE. UU. de que el gigante asiático roba propiedad intelectual para respaldar su propio desarrollo, que considera una "fabricación infundada". "Los registros históricos confirman que los logros de China en innovación científica y tecnológica no son algo que robamos o tomamos por la fuerza de otros, sino que fueron ganados a través de la autosuficiencia y el trabajo duro", se resalta, al tiempo que se asegura que China ha establecido un sistema legal para la protección de la propiedad intelectual "coherente con las normas internacionales vigentes" y que "se adapta a las condiciones internas".

Aunque no de un modo extenso, el documento hace referencia a uno de los casos más polémicos de los últimos meses, el del gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, una empresa vetada por el Gobierno de Donald Trump por, entre otras razones, acusaciones de espionaje. "Recientemente, la administración estadounidense impuso la 'jurisdicción de brazo largo' y sancionó a Huawei y otras compañías chinas con la excusa de la seguridad nacional, una decisión a la que China también se opone firmemente", se apunta en el texto.

En unas duras declaraciones, el pasado miércoles el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, denunció que Huawei es un "instrumento" del Gobierno chino y que ambos están "profundamente conectados", una idea desmentida en varias ocasiones por la empresa multinacional.

Huawei, que ha conseguido situarse a la cabeza del desarrollo de la tecnología 5G, presentó el pasado martes una demanda para pedir que sea levantada el veto impuesto por Trump y que le impide acceder a la tecnología y el mercado estadounidenses. 

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