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Doscientos testimonios y cámaras de vigilancia ayudaron a localizar al detenido de Lyon

La Policía francesa ha arrestado a un ingeniero de 24 años no fichado en relación al paquete bomba e interroga a su familia y su entorno.

Explosión en el centro de Lyon por un paquete bomba.
Imágenes del pasado viernes, cuando se produjo la explosión en el centro de Lyon por un paquete bomba.
Reuters/Emmanuel Foudrot

La Policía francesa detuvo este lunes a un hombre de nacionalidad argelina de 24 años sospechoso de haber colocado el artefacto explosivo que el viernes causó 13 heridos leves en el centro de Lyon, según anunció el ministro del Interior, Christophe Castaner.

Los investigadores dieron con él el domingo gracias a la colaboración ciudadana y las imágenes de videovigilancia, pero esperaron al día siguiente para detenerlo fuera de su casa por miedo, según medios galos, a que en el apartamento pudiera tener TATP, el explosivo de fabricación casera utilizado, aunque en una mínima cantidad, para detonar la bomba.

Ni se conocen aún sus motivaciones ni las autoridades compartieron más datos sobre su identidad. La cadena BFM señaló, no obstante, que se trata de un ingeniero de 24 años, desconocido hasta ahora por las fuerzas de seguridad. La traza de ADN identificada en la bolsa de papel en la que el sospechoso había colocado el artefacto explosivo no había dado resultados una vez que se cotejó con el fichero nacional de huellas genéticas. Pero los más de 200 testimonios que la Policía pudo recabar en los tres días posteriores a que se publicaran las imágenes del sospechoso fueron productivos, así como la gran densidad de cámaras de Lyon, más de 500, que finalmente permitieron a los investigadores trazar el recorrido que hizo en su huida.

Además del joven detenido, la Policía arrestó a sus padres y a otro estudiante también de nacionalidad argelina, presentado como "miembro de su entorno", según detalló la Fiscalía francesa, que ya abrió el viernes una investigación por "intento de asesinatos en relación con una empresa terrorista y asociación terrorista criminal de malhechores". La hermana del sospechoso también fue interrogada por los agentes pero no quedó retenida, precisó la misma fuente. Castaner, por su parte, felicitó por la movilización y la cooperación de los diferentes cuerpos de seguridad que finalmente lograron dar caza al investigado.

Imagen de mala calidad

El viernes, en pleno centro de Lyon, el hombre llegaba en bicicleta y dejaba una bolsa de papel frente a una panadería de la cadena Brioche Dorée en la calle Víctor Hugo, peatonal y a esa hora llena de gente. El artefacto, que explotaba apenas unos minutos después de que él se diera a la fuga, hirió a 13 personas, entre ellas una niña de 10 años. Gracias a las imágenes de las cámaras de seguridad, la Policía compartía rápidamente su fotografía, en la que, pese a la mala calidad de la imagen, se veía a un hombre con pantalón corto y el rostro disimulado con una gorra y grandes gafas negras.

La explosión, de baja intensidad, provocó pocos daños materiales -se rompieron los cristales del mostrador de helados de la panadería- y, por suerte, heridas de poca gravedad a las personas alcanzadas por la metralla de la bomba, principalmente tornillos y pequeñas bolas metálicas. La mayor parte de los heridos abandonaron ya los hospitales.

Entre los restos del artefacto, los investigadores consiguieron aislar una cantidad mínima de TATP, el explosivo artesanal que había sido utilizado en los atentados de noviembre de 2015 en París, o en los de 2016 en Bruselas. Se trata de una sustancia muy potente pero también muy inestable. Además encontraron un sistema de activación por control remoto de un grado importante de sofisticación.

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