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La dimisión de May eleva la preocupación ante un posible 'brexit' duro

La apertura del proceso electoral para encontrar al nuevo líder 'tory' comenzará el 10 de junio.

Theresa May en el discurso que ha dado este viernes, donde ha anunciado su dimisión.
Theresa May, este viernes durante el anuncio de su dimisión.
Efe

Enoch Powell, pionero del euroescepticismo británico, que tuvo que dimitir como ministro tras pronunciar un discurso percibido como racista, escribió sobre uno de sus predecesores en gobiernos conservadores, Joseph Chamberlain, que "todas las vidas políticas terminan en fracaso". La emoción de Theresa May en su anuncio de dimisión llegó, sin embargo, cuando mencionó sus triunfos.

"Pronto dejaré el trabajo cuyo desempeño es una gran honra en mi vida, la segunda mujer primera ministra", ahí la voz se quebró. Y la conclusión de su breve discurso -"Lo dejaré sin desear mal a nadie, pero con una enorme gratitud por haber tenido la oportunidad de servir al país que amo"- la pronunció acelerando el ritmo para no romper en lágrimas antes de regresar rápidamente al 10 de Downing Street.

Su fracaso lo reconoció, sin embargo, con la frialdad que caracterizó sus palabras de despedida, en las que no añadió a la lista de sus logros en el Gobierno a ninguno de los ministros que acompañaron desde el primer día. "Lamento, y siempre lamentaré, no haber podido completar el 'brexit", dijo, y lo explicó por la falta de disposición del Parlamento para el compromiso, a pesar de su perseverancia.

El fracaso tenía fecha cuando ministros de su Gabinete y una parte sustancial de su grupo parlamentario reaccionaron con hartazgo esta semana al anuncio por su primera ministra de que, para obtener la aprobación del Acuerdo de Salida de la Unión Europea en su cuarta votación, incluiría en el proyecto de ley varias opciones sobre una futura unión aduanera con la UE o un voto de los Comunes sobre un segundo referéndum.

May quería con esos cambios atraer el apoyo de los laboristas, a pesar del cierre sin éxito, el viernes, de una negociación de seis semanas. Su grupo parlamentario se rebeló, harto de la perseverancia de la líder en meterlos en callejones sin salida. Ministros se sintieron burlados al conocer detalles que no habría desvelado en el Consejo de Ministros. Y el partido espera además pésimos resultados en las elecciones europeas.

El miércoles eludió un motín para derrocarla y, si se hubiese conocido antes la dimisión de la ministra Andrea Leadsom, que como responsable de la gestión de los proyectos del Gobierno en la Cámara de los Comunes no tenía ya ánimo de incluir en la agenda la última maniobra de May, quizás habría caído esa misma noche. Desde un amago matinal de resistencia, la terca líder descendió a lo largo del jueves hasta la negociación sobre la coreografía de la fase final de su fracaso.

May permanecerá en su puesto hasta el 7 de junio, el día en el que pensaba convocar la cuarta votación del Acuerdo de Salida de la UE. La primera ministra tendrá que sobreponerse a la humillación cuando reciba esa semana a Donald Trump, en una visita de Estado diseñada para agasajar la vanidad del presidente de EE. UU. y engrasar la diplomacia 'posbrexit'.

La apertura del proceso electoral para encontrar al nuevo líder comenzará el 10. Antes del final de julio el elegido ocuparía la residencia del jefe de Gobierno en Downing Street y May pasaría más tiempo en la casa que comparte con su marido, Philip, en un paraje bello de la región de Berkshire donde tienen como vecinos al actor americano George Clooney y a su mujer, la abogada Amal Alamuddin.

Las cerca de seiscientas páginas del Acuerdo de Retirada que el Gobierno de May negoció con el Consejo Europeo parecen papel mojado. Gran parte del texto está dedicada a la legislación necesaria para evitar controles en la frontera de Irlanda. Candidatos a sustituirla dicen que pueden obtener lo que May no logró, que Bruselas elimine la salvaguarda irlandesa, pero los negociadores europeos niegan la posibilidad.

Perspectiva irlandesa

Para el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, la nueva fase del 'brexit' "puede ser muy peligrosa para Irlanda". "Podemos ver la elección de un primer ministro euroescéptico que quiera repudiar el Acuerdo de Retirada y avanzar hacia una marcha sin acuerdo, o podemos ver un nuevo Gobierno que quiera una relación estrecha con la UE y un segundo referéndum", añadió.

En Irlanda del Norte, la líder unionista, Arlene Foster, elogió el "enfoque responsable" de May sobre los asuntos nacionales y "su disposición a reconocer la necesidad de recursos adicionales para Irlanda del Norte mediante nuestros acuerdos parlamentarios". Para la líder del Sinn Féin, Lou MacDonald, el pacto entre May y los unionistas "ha tenido una influencia negativa" y espera que el cambio no perjudique a las negociaciones para restaurar un Gobierno compartido.

El laborista Jeremy Corbyn tiene motivos para preocuparse por la creciente tensión en su partido en torno al 'brexit'. El mismo grupo de afiliados que logró, en la conferencia del pasado año, que el liderazgo aceptase reclamar una segunda consulta si no provoca unas elecciones generales promoverá este año que los laboristas adopten la defensa del referéndum como "imperativo democrático".

Sobre la marcha de May, Corbyn declaró: "Acepta ahora lo que el país sabe desde hace meses: que ella no puede gobernar y tampoco su partido, dividido y desintegrándose". Los dirigentes laboristas operaron con la confianza de que el Partido Conservador se rompería el pasado otoño o esta primavera. Ellos, y también la líder escocesa, Nicola Sturgeon, demandan ya elecciones generales.

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