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Internacional

Reino Unido

La ministra principal de Escocia advierte a Londres que no podrá evitar otro referéndum

El Gobierno británico rechaza la petición de Nicola Surgeon al considerar que no existe ninguna prueba de una demanda para revisar la decisión tomada en 2014.

La ministra principal de Escocia, Nicola Surgeon, tras el congreso de ayer en Edimburgo
La ministra principal de Escocia, Nicola Surgeon, tras el congreso de ayer en Edimburgo
Robert Perry

La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, afirmó que el Gobierno británico "no podrá obstaculizar" la convocatoria de un segundo referéndum de independencia del Reino Unido si, como dijo, las encuestas siguen mostrando que el apoyo a la separación está creciendo. La líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP) clausuró el congreso de primavera que la formación celebró en Edimburgo con esta arenga a las bases para que lideren la campaña que permita convencer a los indecisos de que el mejor futuro para Escocia pasa por convertirse en un estado independiente.

La líder nacionalista, que el pasado miércoles anunció que, como consecuencia del ‘brexit’, impulsará un nuevo referéndum de independencia antes de que termine la actual legislatura en 2021, se topó de inmediato con el firme rechazo del Gobierno de la conservadora Theresa May, cuyo beneplácito es imprescindible. "El jueves, (los conservadores) intentaron justificar su posición diciendo que no hay un aumento en el apoyo a la independencia. Dos días después, la última encuesta de opinión ya demostraba que están equivocados", indicó la dirigente escocesa.

El 55% rechazó la separación

Se refirió así a las palabras del número dos de May, David Lidington, quien aseguró que no se concederá a Escocia la autorización necesaria para celebrar un nuevo plebiscito, puesto que no existe "ninguna prueba de que haya una demanda de la gente de Escocia para revisar la decisión que tomaron en 2014".

Entonces, en el referendo de 2014, el 55% de escoceses rechazó la separación, por lo que se dijo que la cuestión quedaba zanjada para al menos una generación. Todo cambió con la victoria del ‘brexit’ en 2016, tras la que el SNP reabrió el debate sobre la posible vuelta a las urnas, si el país abandonaba la Unión Europea. La crisis política desencadenada por la retirada británica del bloque común ha demostrado, según declaró Sturgeorn, que el Gobierno de May ha desoído al 62% de escoceses que rechazó la salida.

A su parecer, los sondeos "muestran un apoyo a la independencia ya en alza", por lo que animó a los militantes a "hacer que aumente" para "asegurar que ningún gobierno conservador pueda obstaculizar nunca el derecho de Escocia a elegir".

La ministra principal aludió a la última encuesta de la firma You Gov publicada por ‘The Times’, según la cual el 49% respaldaría la secesión (frente al 51% en contra) y que se conoce después de otra de Survation para la organización Escocia en la Unión, que muestra que el apoyo a la separación habría caído hasta el 39%. Lo que parece más claro, de acuerdo con los sondeos, es que el respaldo a la independencia subiría hasta el 52% si hubiese un ‘brexit’ sin acuerdo.

Sturgeon insistió en que su partido, que gobierna en minoría pero cuenta con el apoyo de los Verdes para aprobar leyes que requieren de mayoría cualificada como las relativas a una consulta o los presupuestos generales, tiene el mandato tras "no solo una, sino dos elecciones escocesas" para impulsar este referéndum. "Es el momento, es hora de que Escocia se convierta en independiente", dijo la líder del SNP, que, sostuvo, "los últimos tres años han demostrado sin lugar a dudas que, para Escocia, el sistema de Westminster está roto".

Pero la líder escocesa no lo tendrá fácil en este nuevo pulso con Londres, que se niega a dar su visto bueno para activar la llamada sección 30, la cual otorgaría al Parlamento escocés las competencias necesarias para legislar sobre un referéndum.

La cuestión de la independencia marcó la agenda del congreso británico, que aprobó una serie de medidas económicas en este sentido. Entre ellas, una de las que más controversia ha generado: la creación de una nueva moneda que, en el caso de que Escocia fuese independiente, se implantaría tras la realización de seis test económicos con la intención de introducirla "tan pronto como fuera posible".

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