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La herida de Notre Dame

Por
  • Heraldo de Aragón
Smoke billows from the Notre Dame Cathedral after a fire broke out, in Paris, France, April 15, 2019. REUTERS/Julie Carriat [[[REUTERS VOCENTO]]] FRANCE-NOTREDAME/
El fuego de la catedral era visible desde muchos puntos de París.
Julie Carriat / Reuters

París vivió ayer una tarde triste, aunque afortunadamente sin que se produjeran daños personales. El incendio de la catedral de Notre Dame hiere uno de los monumentos más característicos de la ciudad y de toda Francia. En Europa, donde el patrimonio histórico-artístico constituye una seña de identidad y un incalculable tesoro, desastres como este son dolorosos para todos y, a la vez, deben servir de advertencia para extremar la protección de ese inmenso legado.

Construida entre los siglos XII y XIV en estilo gótico, enriquecida en la época de Luis XIV y rematada con algunos de sus elementos más representativos, como la aguja que ayer derribaron las llamas, en el siglo XIX, la catedral católica de Nuestra Señora (Notre Dame) es, junto a la Torre Eiffel, uno de los lugares que atraen en París a todos los visitantes. Veintidós millones de personas se calcula que entran por sus puertas cada año. Como ocurre con tantas catedrales en casi todos los países de Europa, aúna en sus piedras la belleza del arte, el aliento de la religión y el testimonio de la historia. Además de un elevado valor simbólico y de un atractivo turístico difícil de sobrevalorar.

Todo indica que el incendio que ayer se desató en el templo causó daños muy graves, aunque al menos ninguna persona resultó herida. Las autoridades francesas tendrán que investigar las causas del fuego -relacionadas quizás con las obras que se estaban realizando-, así como el estado en el que queda ahora el edificio. Y de lo que no cabe duda es de que se emprenderá cuanto antes la labor de restauración. Monumentos como Notre Dame son el orgullo de una ciudad y forman parte también de un patrimonio que compartimos todos los europeos. La herida, por eso, no solo duele en Francia, sino también en España y en toda la Unión. Proteger nuestro legado histórico y artístico es una tarea siempre inacabada pero en la que los estados y los ciudadanos de toda Europa debemos estar permanentemente comprometidos.

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