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Internacional

Repatriar o revocar la nacionalidad, el dilema europeo ante los yihadistas retornados

Más de 1.300 yihadistas de nacionalidad extranjera se encuentran ahora detenidos en el este de Siria por las Fuerzas de Siria Democrática (FSD).

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Los países europeos se enfrentan ahora al reto de adoptar una posición común ante una realidad que les ha superado: el retorno de cientos de yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) con pasaporte comunitario que se encuentran detenidos en Siria, mientras el autoproclamado "califato" el 29 de junio de 2014 llega a su fin.

Repatriarlos o revocar la nacionalidad son las opciones que están barajando los países europeos y también se plantea la posibilidad de crear "un tribunal penal internacional ad hoc para tratar este fenómeno", asegura a Efe Carola García-Calvo, principal investigadora del Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano.

La opción de revocar la nacionalidad ha surgido por el caso de la joven británica Shahima Begum, de 19 años, que huyó a Siria en 2015 para unirse al EI y que ha solicitado ahora regresar a su país, pero el Reino Unido le ha retirado la nacionalidad.

Más de 1.300 yihadistas de nacionalidad extranjera se encuentran ahora detenidos en el este de Siria por las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza armada liderada por kurdos y respaldados por Washington, que han realizado numerosos llamamientos para que se repatrie a los extremistas por la carga que les supone.

Entre ellos, unos 800 serían ciudadanos europeos, según afirmó el presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió a sus aliados de que, de no repatriarlos y hacerles responder ante la Justicia de su país correspondiente, sus tropas podrían liberarlos.

"Yo creo que aquí el tema es las cifras, que están muy por encima de lo que habíamos conocido por Europa. La realidad va por delante de la acción. Este debate en la UE existe desde hace tiempo y no hay una posición común, no se alcanza", apunta la investigadora española.

De acuerdo con cifras reflejadas en un informe publicado en julio pasado del International Centre for the Study of Radicalisation (ICSR), de la universidad londinense King's College, al menos 41.490 extranjeros se han enrolado en las filas del EI en Siria e Irak, mientras que 7.366 habrían retornado a sus países de origen.

De ese total, 5.904 de los que realizaron su autodenominada "hégira" procederían de países de Europa Occidental, entre los cuales 1.765 habrían regresado a casa.

Francia ocuparía el primer puesto con 1.910 combatientes enrolados en el EI, seguido de Alemania (960) y el Reino Unido (850).

En el caso de España, "se calcula que han salido en torno a unos 240 (...) y en la actualidad estaríamos hablando de medio centenar de retornados", dijo García-Calvo.

La investigadora destacó que, según las informaciones del Ministerio de Defensa español, "hasta el momento no existe un nacional que tenga la nacionalidad española o un arraigo en España, es decir, residencia, por matrimonio o por trabajo" en esos campamentos.

El experto británico en lucha contra el terrorismo Liam Duffy, miembro del instituto estratégico Civitas, asevera a Efe que puede "entender" la decisión de revocar la ciudadanía a Begum, ya que se ha realizado con "una perspectiva en la que se da prioridad a la seguridad en términos de riesgo potencial y daño a la comunidad".

Aunque, personalmente, indica que no es "la decisión correcta" para los países que custodian a los yihadistas, Siria e Irak, porque gente "como Begum" suponen un "potencial riesgo de seguridad para los ya frágiles estados" y generan "una alta tensión" debido a que "esa población fue víctima" del EI.

"Si otros países siguen ahora su ejemplo, la perspectiva de un gran grupo de yihadistas apátridas (...) podría representar un riesgo de seguridad global mucho mayor a largo plazo", agrega.

En el marco de esta complejidad, subraya que los combatientes del EI "deben pagar por sus delitos siempre que sea posible" y puntualiza que los individuos deben "ser tratados caso por caso en lugar de tratar a hombres y mujeres de manera diferente".

"Ciertamente hay algunos casos en los que aquellas que han viajado pueden haber sido coaccionadas, pero también hay muchos casos en que las mujeres han sido participantes voluntarias y partidarias fervientes" de ese proyecto, destaca.

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