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Internacional
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Un 'Plan Marshall' para África

Por
  • José Luis de Arce
OPINIÓNACTUALIZADA 28/06/2018 A LAS 05:00

Entre 1948 y 1951 cayeron sobre dieciocho países europeos la nada despreciable cifra de 13.000 millones de dólares, de los de entonces, en un ambicioso plan que auspició Estados Unidos para levantar la maltrecha Europa Occidental, destrozada tras la Segunda Guerra Mundial. También es cierto que el conocido como ‘Plan Marshall’ -que lleva el nombre del entonces secretario de Estado, el general George Marshall, que fue quien lo propuso- perseguía otros objetivos de carácter político: el freno a la expansión comunista en Europa y el establecimiento de las grandes empresas norteamericanas. No sé si el Plan fue el elemento decisivo para la recuperación de Europa, pero no me cabe duda alguna de que contribuyó a ello de forma importante.

Después de aquello, no han faltado ocasiones para plantear operaciones similares para el rescate o el apoyo en diferentes zonas del planeta: los países del este europeo, tras la caída del comunismo; el continente africano e, incluso, planes de alcance global. Se puede considerar que la idea central de estos planes se basa en aquel refrán, dicen que chino, según el cual si le das un pez a un hambriento comerá un día, pero si le enseñas a pescar, se alimentará toda su vida. África necesita aprender a pescar, pero hay que ayudarla. Está bien la acogida humanitaria, pero ni España ni Europa pueden, físicamente, alojar a los millones de personas que demandan una vida mejor y huyen de la pobreza, del hambre y de las enfermedades. Según Naciones Unidas, la actual población africana pasará de unos 1.200 millones de habitantes a los 2.500 en 2050. De modo que, en los próximos años, la presión migratoria va a ser brutal, convirtiéndose, seguramente, en el principal problema con el que se enfrente la humanidad.

Gran parte de esa presión, por no decir la totalidad, va a recaer sobre Europa, horizonte del norte donde tienen puesta la mirada estos millones de desheredados de la fortuna; y Europa debe ser consciente de ello y actuar en consecuencia. ¿No sería el momento de plantearse un ‘Plan Marshall’ para África? Acometer de forma conjunta un plan de esa naturaleza fortalecería la débil unidad que hoy muestra el proyecto europeo; podría mejorar la economía global europea y haría realidad lo de enseñar a pescar, llevando las posibilidades de desarrollo y estabilidad a las zonas de las que hoy huyen en tropel esos millones de seres humanos.

Los países del sur de Europa, verdadera frontera frente al ‘boom’ migratorio que se avecina, deben unirse fuertemente para hacer entender y exigir a los órganos centrales de la UE que, más que hablar de cupos de aceptación de refugiados, lo que debe hacerse es organizar, entre todos y cuanto antes, los programas de ayuda que, a modo de lo que ocurrió en Europa con el Plan Marshall, permitan el despertar y la recuperación del vasto continente africano. No se trata de dibujar un apocalipsis para Europa, pero una profunda reflexión parece necesaria para afrontar lo que puede ocurrir en las próximas décadas.

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