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Internacional

El SPD se resigna a la 'gran coalición'

Schulz consigue un ajustado apoyo del congreso de los socialdemócratas alemanes para negociar la formación de Gobierno con la canciller Merkel.

El congreso federal del SPD se ha pronunciado por mayoría a favor de la línea de su líder, Martin Schulz.
El SPD alemán da luz verde a negociar una nueva gran coalición con Merkel

Los socialdemócratas alemanes (SPD) aprobaron, muy ajustadamente y a regañadientes, iniciar negociaciones para una reedición de la 'gran coalición' de gobierno con los conservadores de la canciller federal, Angela Merkel. Tan solo un 56,4% de los más de 600 delegados asistentes al congreso extraordinario en Bonn secundaron a su presidente, Martin Schulz, y la ejecutiva de su formación, que a lo largo de la jornada se esforzaron por convencer a sus correligionarios de que un adelanto electoral supondría una mayor pérdida de votos, mientras un compromiso con la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) permitirá hacer realidad una buena parte de sus promesas electorales.

De cualquier manera, los delegados exigieron que los responsables de la negociación impongan mejoras en temas como la sanidad, la política laboral y el derecho de reunificación familiar de los refugiados, además de lo acordado en las conversaciones de sondeo con los conservadores. La líder parlamentaria del SPD, Andrea Nahles, aseguró que serán sumamente duros:"Negociaremos hasta que cruja la otra parte", manifestó.

La votación a mano alzada tras más de cuatro horas de apasionado debate fue tan estrecha que el responsable de la misma, el actual ministro federal de Justicia en funciones, Heiko Maas, obligó a repetirla y a contar una por una cada mano levantada en la sala. 362 votos a favor, 279 en contra y tan solo una abstención. Un resultado suficiente, aunque muy pobre, para Schulz, que hace poco menos de un año fue elegido presidente del SPD y celebrado entonces como el hombre que iba a rescatar la socialdemocracia alemana y la izquierda europea. Sin embargo, durante su breve mandato los socialdemócratas han cosechado varias dolorosas derrotas en comicios regionales y un sonoro fracaso en las legislatiovas de septiembre pasado, en las que obtuvieron, con solo un 20,5% de votos, el peor resultado de su historia. Schulz prometió entonces que su partido lideraría la oposición en el Bundestag y no volvería a apoyar un Gobierno de Merkel. En su intervención ayer ante sus correligionarios apeló a la responsabilidad de Estado de su formación al subrayar que"decidimos también sobre el camino que tomarán nuestro país y Europa".

Cumplir las promesas

El presidente del SPD afirmó que su formación debe negociar con los conservadores para "averiguar al menos qué se puede conseguir para mejorar la vida de la gente" y aseguró que en los sondeos previos"alcanzamos un montón de cosas, lo que nos permitirá cumplir con mucho de lo que prometimos en campaña". Mientras Schulz cosechó moderados aplausos por sus palabras, Andrea Nahles consiguió motivar más a sus compañeros de partido con una intervención apasionada en la que advirtió de que los alemanes no perdonartían al SPD que apueste por un adelanto electoral en vez de sacar provecho de los buenos resultados obtenidos en los sondeos y la posibilidad de sacar aún más de los conservadores en las negociaciones concretas que comenzarán en los próximos días. En las intervenciones hubo un reparto equitativo de oradores a favor y en contra de la Grosse Koalition, la 'GroKo', aunque fueron sobre todo los dirigentes quienes apostaron abiertamente por un nuevo compromiso de gobierno.

En el bando opuesto, Kevin Kühnert, presidente de los 'Jusos', los Jóvenes Socialistas, exigió el rechazo a la coalición pese a las consecuencias que tendría esa decisión tanto para el país como para el propio partido. No solo cuentan los riesgos, sino también las oportunidades, dijo Kühnert, quien exigió que su formación"abandone el círculo infernal" en el que se encuentra sumergida, obligada a hacer lo que no quiere y verse forzada a someterse a un nuevo e indeseado pacto. El líder de los 'Jusos' acusó además a la dirección del SPD de haber perdido su credibilidad y la confianza de una buena parte de sus electores con sus"giros descabellados", por pasar en pocos meses de rechazar de plano una reedición del pacto de gobierno con los conservadores a apoyar sin reservas esa opción. Críticas similares se escucharon de los representantes del ala izquierda del partido, pero también desde algunas representaciones regionales como las de las ciudades-estado de Berlín y Hamburgo o el estado federado de Renania del Norte-Westfalia.

Los objetores de la 'GroKo' no dieron, sin embargo, su batalla por perdida. Schulz y la dirección del SPD sudaron ayer para convencer a sus compañeros, tarea que será más complicada y dura aun al término de las negociaciones con los conservadores para la redacción de un programa común de gobierno, probablemente a mediados de febrero. El decisivo documento no sancionará entonces por un nuevo congreso del SPD, sino por las propias bases del partido en una consulta interna. Serán los 450.000 afiliados a la socialdemocracia alemana quienes tengan la última palabra. Y si el resultado de ayer fue ajustado, el de esa consulta es absolutamente incierto. Muchas concesiones tienen que conseguir de los conservadores Schulz y su equipo negociador para que las bases del SPD se dejen convencer y estén dispuestas a dar el visto bueno a una gran coalición. Apelar a la responsabilidad de Estado no será suficiente.

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