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Internacional

Enseñar el Corán o morir: la amenaza yihadista a los maestros en Burkina Faso

Decenas de profesores han tenido que abandonar sus clases tras meses de constante intimidación por parte de los islamistas radicales, que les han amenazado con "cortarles la garganta" si se niegan a enseñar el Corán.

Decenas de profesores han tenido que abandonar sus clases en el norte de Burkina Faso y buscar refugio en otras zonas del país tras meses de constante intimidación por parte de los islamistas radicales, que les han amenazado con "cortarles la garganta" si se niegan a enseñar el Corán en las escuelas.

Esta situación está poniendo en riesgo la educación de miles de niños de esta zona, donde muchas escuelas religiosas ya han cerrado sus puertas por miedo.

"Mi preocupación es la vida de los profesores", aseguró Moussa Eric Ouedraogo, responsable de Educación en Nassoumbou, una pequeña localidad rural en la provincia de Soum, cerca de la frontera con Mali.

Según cuentan los residentes de Nassoumbou, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) comenzó su campaña de terror el pasado mes de diciembre, cuando destruyeron las casas de algunos maestros que se habían marchado para pasar la Navidad con sus familias.

Cuando regresaron, vieron que sus casas habían quedado destrozadas y que las instalaciones de la escuela también habían sido atacadas, donde incluso hallaron agujeros de balas en paredes y puertas.

¿Volver a dar clases?

Recientemente, las autoridades del Gobierno visitaron las zonas rurales de la provincia de Soum y se reunieron con los profesores para intentar convencerles de que volvieran a las clases.

"Tenemos que ser realistas y entender que es difícil para un maestro que ha sido amenazado poder volver a clase", insiste Ouedraogo, quien expresa su "total" rechazo a enviar de vuelta a los docentes.

"Incluso nos preocupa que las escuelas de Djibo (la capital provincial) tengan que cerrar pronto porque los yihadistas están llegando a la ciudad y su mensaje ya se está extendido allí", advierte.

Moumouni Tamboura, maestro de escuela primaria en Djibo, situada a tan solo 45 kilómetros de Mali, asegura que se vive un "ambiente de terror" en la zona desde que los yihadistas han aumentado sus ataques y "han desafiado abiertamente" al Gobierno.

El Gobierno se compromete a reforzar la seguridad

Ante esta crisis, el Gobierno se ha comprometido a reforzar la seguridad en la región del Sahel y en particular en la comunidad de Baraboulé, donde hace unos días varios radicales entraron en las aulas de las aldeas y exigieron a los maestros dejar de enseñar francés y marcharse si no estaban dispuestos a enseñar el Corán.

"Se han establecido fuertes medidas de seguridad y los maestros deben saber que el Estado los protege", afirmó el ministro de Seguridad de Burkina Faso, Simon Compaoré.

Aunque las medidas se han reforzado, según contaron varios residentes de la zona, los profesores siguen teniendo miedo y se han negado a volver al trabajo.

La inseguridad sigue imperando en la zona, donde hace unas semanas radicales islamistas emboscaron y mataron a varias personas acusadas de informar a las fuerzas de seguridad del Gobierno sobre su paradero.

Tras los ataques, los autores huyeron a Malí, que en los últimos años se ha convertido en un país de inestabilidad y violencia crónica.

Desde 2015, Al Qaeda en el Magreb Islámico ha intensificado sus ataques en la región después de haber declarado que los ciudadanos occidentales, y más concretamente los de Francia, se han convertido en objetivo prioritario del grupo.

Burkina Faso ha sido víctima de estos ataques, el más grave de ellos ocurrió en enero de 2015, cuando cerca de 30 personas murieron en el asalto a un hotel y un restaurante de Uagadugú por un comando de AQMI.

Según datos del Gobierno, 60 personas han muerto en el país africano por ataques terroristas en los últimos dos años.

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