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Jarro de agua fría para los entusiastas de Jean-Luc Mélenchon

Su candidatura no consiguió alcanzar la segunda ronda.

Jean-Luc Mélenchon.
Elecciones en Francia
Agencias

Tímidos aplausos encubrieron la decepción con que el cuartel general del izquierdista Jean-Luc Mélenchon recibió el resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, en la que su candidatura no consiguió alcanzar la segunda ronda.

Un bar del décimo distrito de París, rodeado de fuertes medidas de seguridad y con casi tantos invitados como periodistas, fue el lugar elegido para seguir un recuento, aún no finalizado, en el que está por detrás del socioliberal Emmanuel Macron, la ultraderechista Marine Le Pen y se juega la tercera plaza con el conservador François Fillon.

"Obviamente estoy muy decepcionada. No es la primera vez", dijo Camille Barret, militante de 58 años de La Francia Insumisa, el movimiento en torno al que Mélenchon defendió su proyecto de campaña.

El ataque yihadista que el pasado jueves mató a un policía e hirió a otros dos en los campos Elíseos, y los votos dirigidos al socialista Benoît Hamon, a su juicio, han frenado las expectativas de una militancia que se veía ya en la segunda ronda del próximo 7 de mayo.

Entre los presentes, algún vaso de champán, tentempiés y cervezas, pero la desilusión que impidió ver cumplida la dinámica de los últimos días, en la que la candidatura del líder izquierdista había tomado fuerza.

"Nuestra campaña ha sido buena", explicó el director de la misma, Manuel Bompard. "Conseguimos convencer a muchos disgustados con la política. El combate continúa. Hemos creado una fuerza y tenemos que contar con ella".

En estas dos semanas que precederán a la segunda ronda no parece claro que se vaya a dar una consigna de voto, aunque, señala, "es evidente que no lo vamos a pedir para Le Pen".

"Cada uno de vosotros sabe cuál es su deber", dijo con tono serio Mélenchon cuando, cerca de dos horas después del cierre de los colegios electorales, se dirigió a sus seguidores, admitió que el resultado de momento no es el esperado y avanzó que lo respetará en cuanto este sea definitivo.

"Yo personalmente votaré en blanco. Es obvio que Le Pen es la peor opción, pero no voy a defender a alguien contra el que me movilicé en los últimos años", indica en referencia al exministro de Economía una joven militante izquierdista de 24 años, Manon Coleou.

Las legislativas del próximo junio son ahora la cita electoral en el que los seguidores de Mélenchon esperan medir la fuerza de la dinámica desencadenada en esta campaña, en la que confían en conseguir un grupo parlamentario.

"Esto no ha sido el fin, sino el principio de algo", explica Florian Demory, miembro de la organización de La Francia Insumisa, para quien diferenció a Mélenchon de Hamon que mientras el primero "habló a todos los ciudadanos", el segundo se limitó a "intentar agrupar a la izquierda".

Entre los presentes queda la confianza de haber rozado la victoria, la rabia contra quienes les dieron por derrotados con porcentajes todavía poco representativos, y la esperanza de que ese cambio de tendencia se refleje en las próximas citas con las urnas, especialmente dada la poca diferencia con Fillon.

El programa de Mélenchon "era muy ambicioso". "Nos quedamos con haber conseguido movilizar a tanta gente. Ha sido algo inédito", resume Barret, para quien el líder de La Francia Insumisa, de 65 años, es el representante "de la verdadera izquierda, no de la extrema".

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