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Explotados, los niños inmigrantes en Italia sueñan con una vida mejor

En los primeros cinco meses de 2016, más de 7.000 menores cruzaron solos el Mediterráneo.

Maestros griegos preparan a los niños refugiados para la escolarización
MAESTROS GRIEGOS PREPARAN A NIÑOS REFUGIADOS PARA LA ESCOLARIZACIÓN
Efe

La inestable situación política de la fragmentada Libia, donde continúan los enfrentamientos entre las milicias rebeldes que derrocaron y ejecutaron en octubre de 2011 a Muamar Gadafi, provoca que cientos de menores intenten alcanzar a diario las costas europeas sin la compañía de sus familiares, arriesgando su vida en busca de nuevas oportunidades y enfrentándose a posibles secuestros y violaciones.

Isaac, un joven de 17 de años, contiene las lágrimas en un intento por describir los seis meses que pasó en una cárcel libia donde, según recuerda, no pasaba ni una noche sin que alguien muriera. "Había demasiada gente. Cuando intentabas dormir no podías estirar las piernas", explica mientras se ajusta a la cabeza una gorra roja y gris de béisbol. "Moría alguien cada noche, pero ni siquiera retiraban sus cadáveres. Vi cómo quemaban a muchos de ellos", relata.

Isaac dejó atrás a su madre y hermanos y se trasladó a Libia desde Gana tras ser persuadido por un hombre de su localidad natal para que buscara una vida mejor en otro lugar. Ahora vive con otros once menores en un refugio para niños inmigrantes en la ciudad de Siracusa, en Sicilia, y constituye uno de los miles de menores que viajan solos hasta Italia, enfrentándose a milicias, traficantes e incluso terroristas.

Sin embargo, llegar a Italia no supone el fin de la explotación y, aun en los centros adecuados establecidos por las ONG y el Gobierno, los menores se encuentran en grave peligro, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

"Son objeto de todo tipo de explotación, principalmente sexual y laboral. Muchos niños trabajan duramente en áreas rurales de Apulia, Calabria y Sicilia. Quienes les contratan sólo buscan a gente que trabaje por muy poco dinero", señala Paolo Rozera, presidente de UNICEF Italia.Explotación y engaños

Lidia Grimaldi, que dirige dos refugios para niños inmigrantes en Sicilia, explica que los menores buscan ganar dinero para enviarlo a sus familiares y que, al desconocer sus derechos, son a menudo engañados. "Si viajas hacia el interior del país puedes ver a niños trabajando. Uno de los menores que se hospedan aquí recibió 20 euros por un trabajo que normalmente cuesta 80. Le dijimos que no volviera porque estaba siendo explotado", cuenta Grimaldi.

En los primeros cinco meses de 2016, más de 7.000 menores cruzaron solos el Mediterráneo para llegar a las cosas italianas, según datos oficiales. Rozera señala que de los 20.000 niños inmigrantes que se encuentran sin sus progenitores, unos 5.000 han desaparecido de los centros de recepción.

Italia sigue encontrándose en primera línea de la crisis migratoria, que comenzó hace tres años, a pesar de que la Unión Europea y Turquía firmaran en marzo un acuerdo de redistribución de refugiados. La Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores de la Unión Europea, Frontex, indicó en julio que unas 750 personas, la mayoría provenientes del norte de África, llegaban a diario a las costas italianas.

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