Despliega el menú
Internacional

El sospechoso del tiroteo en Dallas dijo que quería "matar a policías blancos"

Las autoridades norteamericanas han identificado a uno de los sospechosos como Micah Xavier Johnson, un reservista de 25 años.

Los agentes fueron tiroteados.
Los agentes fueron tiroteados.
Afp

El hombre que se atrincheró tras su presunta implicación en el tiroteo en Dallas trasladó a los negociadores su malestar por las recientes muertes de personas afroamericanas a manos de la Policía y reconoció que "quería matar gente, especialmente policías blancos".

Así lo ha explicado ante la prensa el jefe de la Policía local, David Brown, quien ha ofrecido la última hora en torno a un tiroteo que ha atribuido a "francotiradores" y que ha concluido con cinco agentes muertos. Además, otras nueve personas resultaron heridas, siete de ellas policías.

Un hombre --identificado como Micah Xavier Johnson, de 25 años-- se atrincheró durante varias horas en un centro de formación profesional, donde terminó perdiendo la vida. Brown ha confirmado que este sospechoso falleció tras la explosión de un artefacto enviado por un robot de las fuerzas de seguridad.

Antes de su muerte, sin embargo, las autoridades intentaron negociar con él, y de esta forma pudieron conocer algunos de los detalles sobre sus posibles motivos. El presunto tirador reconoció que estaba "enfadado con los blancos" y que "quería matar gente, especialmente a policías blancos".

Johnson aludió explícitamente a las últimas muertes de ciudadanos negros a manos de la Policía y se desmarcó de la movilización en la que habría cometido el ataque, convocada precisamente para protestar por los últimos incidentes.

¿Solo o con cómplices?

Brown ha explicado que, según la versión del sospechoso, "actuó solo" y "no formaba parte de ningún grupo". Fuentes oficiales consultadas han apuntado que no existen indicios de la implicación de una organización internacional.

Las autoridades mantienen bajo custodia a tres personas por su presunta participación en el tiroteo, si bien tanto Brown como el alcalde de Dallas, Mike Rawlings, han evitado entrar en detalles sobre las circunstancias en que se han desarrollado los hechos a la espera de conocer más datos.El perfil del asesino

Micah Xavier Johnson estuvo en Afganistán con el Ejército de EE. UU. entre noviembre de 2013 y julio de 2014, según medios locales. Johnson, de raza negra y 25 años, formó parte de la reserva del Ejército estadounidense entre marzo de 2009 y abril de 2015, informó la cadena NBC.

Durante su estancia en Afganistán, el agresor prestó servicio en una brigada de Ingenieros y recibió numerosas distinciones, entre ellas una medalla por la lucha contra el terrorismo, según la cadena NBC y el diario local 'The Dallas Morning News'.

La última residencia de Johnson estaba en Mesquite, un barrio residencial a las afueras de Dallas.

Por ahora, estos son los detalles que han trascendido sobre la identidad del principal sospechoso de esta nueva matanza.

Aparte de los 5 agentes muertos, hay otros 9 que resultaron heridos, en lo que se considera ya la peor matanza de policías registrada en Estados Unidos desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Las autoridades han dado cuenta de la detención de 3 sospechosos y de que hay uno más que resultó muerto . El fallecido ha sido identificado como el principal sospechoso de la matanza y ha sido identificado como Micah X.

El sospechoso fallecido, que siguió disparando contra los agentes que intentaban convencerlo de que se rindiese, también aseguró que había colocado bombas en el estacionamiento en el que se encontraba y por todo el centro de la ciudad, lo que provocó la posterior búsqueda de paquetes sospechosos.

Al margen del fallecido, la Policía mantiene en custodia a tres personas, incluyendo a una mujer que fue detenida en el mismo estacionamiento y a otros dos individuos que habían huido del lugar de los ataques y circulaban por la autopista en un Mercedes negro.

La detención de estos dos individuos, según la policía, se produjo tras una persecución policial después de que un agente hubiera visto uno de ellos caminando a toda prisa cargado con una gran bolsa de camuflaje e introducirla en la parte de atrás del vehículo, y arrancar éste a toda velocidad.

El jefe de la policía de Dallas, David Brown, aseguró que dos de los atacantes se habían apostado en posiciones elevadas como si se tratasen de "francotiradores" y que llevaron sus ataques "a modo de emboscada".

Algunos de los seis agentes de policía que resultaron heridos de bala han sido operados en los hospitales a los que fueron trasladados, pero las autoridades no han revelado de la gravedad de su situación.

El ataque se produjo cuando los manifestantes, al igual que ocurría en otras grandes ciudades del país como Nueva York, Los Ángeles o Atlanta, protestaban por los últimos incidentes de violencia policial con tintes raciales registrados en EEUU.

En concreto la protesta se debía a la muerte de Alton Sterling, un hombre negro al que dos policías blancos dispararon el martes a quemarropa cuando lo tenían sometido en el suelo en Baton Rouge (Luisiana), y del joven Philando Castile, muerto el miércoles en Falcon Heights (Minesota) al ser disparado por un policía que le paró en su vehículo por una infracción de tráfico.

Desde Varsovia, donde se encuentra para asistir a la Cumbre de la OTAN, el presidente de EEUU, Barack Obama, condenó este "ataque atroz, calculado y despreciable" contra agentes de la policía para el que "no hay justificación posible" y prometió que "se hará justicia".

Obama dijo que había hablado con el alcalde de Dallas, Mike Rawlings, para transmitirle sus condolencias y ofrecerle la ayuda del Gobierno tras esta "tremenda tragedia" y confirmó que un civil también resultó herido en el ataque.

"Dejemos claro que no hay justificación posible para este tipo de ataques o para cualquier violencia contra los agentes de seguridad. Cualquier implicado en estos asesinatos acabará rindiendo cuentas", aseguró.

Las autoridades mantienen cerrada una amplia zona del centro de Dallas escenario de los ataques y el portavoz de la policía local, Dale Bernard, aseguró que esta medida se mantendrá "hasta que concluyan las investigaciones".

Según los medios locales, en esa amplia zona de la ciudad los agentes investigaban la presencia de dos paquetes sospechosos por la posibilidad de que pudieran contener explosivos y que al lugar fueron enviados equipos especializados de desactivación, pero la policía confirmó posteriormente que no se habían encontrado bombas.

Según testigos de los ataques, que se produjeron cuando la manifestación en Dallas tocaba a su fin, los disparos contra los policía, que en un primer momento fueron confundidos con fuegos artificiales, parecían efectuados por francotiradores, sin que los agentes supieran de dónde procedían los tiros.

Las decenas de disparos provocaron una desbandada de la gente que había en el lugar y un caos total, según testigos entrevistados por las televisiones locales.

Ismael Dejesus, un testigo de la matanza, dijo a un canal local que logró grabar a uno de los atacantes desde el balcón de un hotel a medio centenar de metros de donde estaba y aseguró que llevaba pantalones y camisa militares de combate e iba fuertemente armado.

Las muertes de Alton Sterling, que se dedicaba a vender cedés junto a un comercio de Baton Rouge, y de Philando Castile, que trabajaba en la cafetería de una escuela, fueron grabadas en vídeo, ésta última por su propia novia, lo que provocó la ira de la comunidad afroamericana y nuevas protestas raciales.

EEUU ha vivido repetidos episodios de tensión racial desde hace más de un año, especialmente tras la muerte en Ferguson (Misuri) en agosto de 2014 del joven negro Michael Brown a manos de un agente blanco que luego fue exonerado de todos los cargos.

La matanza de policías en Dallas se considera la peor que sufren las fuerzas de seguridad de EEUU desde que en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 murieran 72 agentes entre las algo más de 3.000 víctimas de los terroristas.

Etiquetas
Comentarios