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Internacional
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Merkel desespera a sus socios bávaros

La firmeza de la canciller al mantener el cupo de la acogida "agota" al líder de la CSU, Horst Seehofer, que desea limitarlo a 200.000 personas en 2016.

Angela Merkel en el congreso de la CSU
Angela Merkel en el congreso de la CSU.
AFP PHOTO / CHRISTOF STACHE

La enésima negativa de la canciller federal, Angela Merkel, a modificar su política de refugiados, ha sacado de quicio a su socio bávaro. Un día después de que la jefa del Gobierno germano se mostrara nuevamente impasible ante las demandas de la Unión Socialcristiana (CSU), a la que acudió a visitar en la alpina localidad de Wildbad Kreuth, el líder de esa formación y primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, reconoció estar "terriblemente agobiado" y advirtió de que la gran coalición en Berlín "se encuentra en una grave situación" y al borde de la crisis ante el disenso que reina entre sus miembros a la hora de resolver un tema tan crucial como la acogida de peticionarios de asilo.

Las relaciones entre Merkel y Seehofer ya no son frías, están poco menos que congeladas. Seehofer y la CSU exigen limitar la acogida de refugiados a no más de 200.000 en 2016, frente al más del millón del pasado año, y un control estricto de las fronteras siguiendo el ejemplo de Suecia, Dinamarca y ahora también Austria. Pero Merkel no está por la labor y no piensa hacer balance de su estrategia hasta finales de febrero.

El comportamiento de la canciller en la crisis de los refugiados exige de Seehofer "paciencia, mucha paciencia", según reconoció ayer el líder bávaro. Visiblemente cansado y recuperándose aún de un desmayo que sufrió hace un par de días, añadió que "las próximas semanas y meses no serán fáciles". El presidente de la CSU aseguró que su partido "continuará exigiendo de forma masiva una limitación del flujo de refugiados políticamente y posiblemente también por la vía legal", con un recurso ante el Constitucional. Hay que acabar "con los graves errores que se cometen en Berlín", comentó Seehofer, quien citó entre estos últimos el rechazo del Gobierno federal a la oferta bávara de enviar a sus policías a reforzar el control fronterizo o la deficiencia de medios de la Oficina Federal de Migración y Refugiados a la hora de registrar a los peticionarios de asilo.

"Esa jornada fue una decepción", dijo además a la hora de valorar su encuentro de este martes con Merkel, quien no mostró "ni un ápice de acercamiento" a la postura de sus anfitriones bávaros. "Mientras la Unión Europea no sea capaz de controlar de manera efectiva las fronteras exteriores habrá que controlar las fronteras interiores", afirmó Horst Seehofer, quien celebró la reciente decisión del Gobierno de Viena de limitar la acogida de refugiados y vigilar estrechamente los límites del país.Resignación

Preguntado cuánto más está dispuesto a aceptar su disenso con la canciller, el líder bávaro dijo que "no indefinidamente", aunque también dio la impresión de que su formación parece más resignada que nunca ante la inflexibilidad mostrada por la canciller federal.

Pese a todo y frente a la prensa, Seehofer trató de dar la impresión de que la CSU no es un tigre de papel ante el más que dudoso éxito de un recurso ante el Constitucional o la improbable retirada de la formación conservadora regional de la gran coalición en Berlín, paso que para los analistas equivaldría a un suicidio político.

"Somos capaces de hacerlo. Paso a paso", dijo Seehofer a preguntas de un periodista sobre cómo pensaba ejecutar sus amenazas. "Sabemos de lo que disponemos y del respaldo que tenemos entre la población. Nadie debe dudar de la insistencia de nuestra actuación", afirmó finalmente.

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