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Internacional

Dimite Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala

Acorralado por las acusaciones de corrupción, presentó su renuncia al Parlamento, que aceptó la dimisión por 116 votos a favor.

El expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.
Dimite Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala
Reuters

La del miércoles fue la jornada más larga de Otto Pérez Molina en las últimas semanas de tensión política en Guatemala. El presidente, acorralado por las acusaciones de corrupción y con su inmunidad retirada por el Congreso, con bolsas en los ojos que delataban las malas noches y peores días, presentó su renuncia por carta. El Parlamento revisó la autenticidad del escrito, aceptó la dimisión por 116 votos a favor e invistió al vicepresidente Alejandro Maldonado, un abogado de extrema derecha, como jefe del Estado en funciones, quien a su vez debe enviar una terna para que el Parlamento elija otro vicepresidente en aras de impedir el vacío de poder.

El país conoció su dimisión de madrugada. Pese a la hora, los gritos de júbilo se escucharon en el país centroamericano a tres días de celebrar unas elecciones generales. El movimiento de los 'indignados', que presionó desde abril para esta salida, exige posponerlas hasta que cambie la ley electoral.

Parte de la población insiste en que no hay condiciones para ir a las urnas, pero la cúpula empresarial, Estados Unidos y la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) insisten que cancelarlos rompería la institucionalidad. Este último es un ente creado entre la ONU y el Estado guatemalteco que, junto con el Ministerio Público (la Fiscalía), ha dirigido la investigación contra Pérez Molina. Sectores de la izquierda temen que el organismo se convierta en un suprapoder intervencionista. Fue creado para dos años con un presupuesto anual de 12 millones de euros, pero ya va para el tercer periodo bianual.

El ya exmandatario, el primero en la historia guatemalteca obligado a renunciar durante su mandato de cuatro años -que concluía el 14 de enero próximo-, está más ocupado en lo que llamó "proceso debido" que en el sufragio. Después de que agentes de la Fiscalía requisaran documentos de su oficina y de su residencia, incluidos papeles, agendas, teléfonos, ordenadores y otros materiales, Pérez Molina, aún presidente, comparecía por en la mañana de este jueves ante los tribunales. Llegó escoltado por la Policía, su abogado y una nube de periodistas.

Los jueces le leyeron los cargos que le imputan: asociación ilícita, cohecho pasivo y caso especial de defraudación aduanera. Los mismos delitos que llevaron a su vicepresidenta, Rosana Baldetti, tras las rejas. Para los acusadores, Pérez Molina "tenía pleno conocimiento" del delito y era el jefe de 'La Línea', una red de defraudación aduanera y tributaria que habría desviado fondos millonarios, entre 8 y 130 millones, según quien lo afirme.

Teléfonos intervenidos

En la investigación fue determinante la interceptación de conversaciones telefónicas donde Pérez Molina hablaba de al menos cuatro cuentas para depositar los fondos desviados, de precios para la importación de artículos como pantalones y otros productos. Ante los jueces, Pérez Molina volvió a negar su participación en los hechos y aseguró que solo pretendía mejorar la recaudación tributaria del país.

Los expertos vaticinan que el siguiente paso es la prisión preventiva del exgobernante del Partido Patriota. De ser hallado culpable podría ser sentenciado a hasta 20 años de prisión. Los casos de corrupción en Guatemala no son una novedad. Incluso el hijo de Pérez está preso por tráfico de influencias.

Para Claudia Samayoa, fundadora y coordinadora de la Unidad de Protección de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos Guatemala, la presión popular muestra que "estamos hartos de esperar que alguien más nos venga a salvar. Se prudjo un despertar ciudadano".

Por su parte, el nuevo presidente Maldonado juró como vicepresidente interino el 14 de mayo cuando Baldetti renunció por el escándalo de 'La Línea'. El Congreso lo eligió por 115 votos. Ayer obtenía un respaldo similar para concluir el mandato de Pérez, según contempla la ley guatemalteca. Es un abogado, exmagistrado de la Corte Constitucional y diplomático de derechas. Nacido en enero de 1936, fue uno de los pocos que votaron a favor de anular la sentencia dictada contra el dictador Efraín Ríos Montt.

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