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​Hungría busca endurecer más la ley ante una afluencia migratoria que no cesa

La policía húngara informó hoy de que el viernes interceptó a 2.822 personas que trataban de cruzar la frontera de manera ilegal, entre ellos 553 menores.

Mientras que centenares de refugiados continúan llegando hoy a Hungría, el Parlamento de ese país debatirá la próxima semana establecer penas de cárcel por cruzar de forma ilegal su frontera y autorizar el uso, en determinadas circunstancias, de pelotas de goma y gases lacrimógenos.

Hungría, un miembro de la Unión Europea (UE) que ultima una valla en sus 175 kilómetros de frontera meridional con Serbia, ha reforzado sus fronteras con efectivos policiales adicionales y se plantea también movilizar al Ejército.

Estas medidas legales son el último intento del Gobierno nacionalista húngaro de detener la afluencia masiva de refugiados procedentes de zonas de conflicto, como Siria o Afganistán, que utilizan la ruta de los Balcanes para llegar a Europa Occidental, especialmente Alemania, Austria y los países escandinavos.

La policía húngara informó hoy de que el viernes interceptó a 2.822 personas que trataban de cruzar la frontera de manera ilegal, entre ellos 553 menores.

En las últimas semanas el número de refugiados que entran a diario en el país oscila entre las 1.000 y 3.200 personas.

El partido gubernamental Fidesz ha anunciado el paquete legislativo en una semana en la que la policía austríaca encontró 71 cadáveres de refugiados en un camión abandonado procedente de Hungría, en un caso de tráfico de personas.

Las fuerzas de seguridad magiares detuvieron a cuatro personas, tres búlgaros y un afgano, por su supuesta vinculación con la tragedia y un juez les impuso hoy un mes de prisión preventiva.

Además, en las últimas horas la policía húngara detuvo a cuatro ciudadanos rumanos que transportaban a 21 refugiados en un camión en las cercanías de la ciudad de Röszke, cerca de Serbia.

También hoy en Austria la policía detuvo a otro ciudadano rumano por transportar a 26 refugiados de Siria, Afganistán y Bangladesh, de los que tres niños de corta edad están graves y tuvieron que ser hospitalizados con síntomas severos de deshidratación.

Las medidas legales presentadas en Hungría, que empezarán a debatirse a mediados de la próxima semana, prevén penas de hasta tres años de cárcel por cruzar de forma ilegal la frontera y diez años por tráfico de personas.

El plan presentado por la formación del primer ministro Viktor Orbán, que tiene mayoría absoluta, pretende establecer una franja de 60 metros desde la frontera como zona de tránsito, en la que permanecerían los refugiados hasta finalizar sus trámites de asilo.

"Estas zonas estarán abiertas hacia Serbia, pero la entrada de los inmigrantes en Hungría no se dará hasta que se complete el procedimiento de asilo", declaró Gergely Gulyas, un destacado miembro de la formación gubernamental.

En la práctica una zona de tránsito así limitaría la libre circulación de los inmigrantes ilegales dentro del país.

En caso de cruce ilegal de fronteras se impondrían penas de cárcel de uno a tres años, que podrían ascender incluso a cinco años si se hace armado o se daña "el cierre de la frontera", en alusión a la valla con cuchillas erigida en el límite con Serbia.

El proyecto de ley también especifica que la policía podrá entrar en domicilios para buscar inmigrantes ilegales sin el permiso de los propietarios y sin una autorización judicial.

La policía es la encargada de vigilar las fronteras y carece del permiso para emplear armas de fuego, pero la normativa propuesta establece que en caso de situaciones de emergencia se podrá desplegar el Ejército y éste podrá emplear pelotas de goma y gases lacrimógenos.

Sólo en caso de ataques contra los soldados o contra sus cuarteles se autorizaría el empleo de armas de fuego.

El ministro húngaro de Gobernación, János Lázár, ha declarado a la prensa que las reformas legislativas podrían entrar en vigor a partir del 15 de septiembre.

"El cruce ilegal de la frontera será un delito que sancionaremos", subrayó el ministro.

En lo que va de año más de 135.00 refugiados -el triple que en todo 2014- han entrado en Hungría de forma ilegal, aunque en su gran mayoría abandonan el país rumbo a estados más ricos de la UE.

El Gobierno calcula que a finales de año la cifra de solicitantes de asilo puede ascender a 300.000.

La propuesta legislativa del partido en el Gobierno ha sido recibida con críticas de la oposición de izquierda y elogios por parte de la ultraderecha.

La formación opositora de izquierda Együtt calificó hoy las medidas de "populistas y autoritarias" y pidió al Ejecutivo que prepare "propuestas profesionales para solucionar la crisis migratoria".

Por su parte, el ultraderechista Jobbik, la segunda formación en intención de voto, aplaudió las medidas aunque volvió a demandar que el Ejército tenga más flexibilidad para defender la frontera con armas de fuego.

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