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Internacional

Ofensiva terorista en tres continentes durante el Ramadán

Al menos a 37 personas, en su mayoría turistas, murieron en la playa de un hotel español en Susa. Un empresario fue decapitado en Francia y hubo al menos 25 muertos en el ataque a una mezquita en Kuwait.

Atentado en Kuwait
Atentado en Kuwait

A punto de cumplirse el primer aniversario del autoproclamado califato en Siria e Iraq, el terror que predica el Estado Islámico (EI) se hizo realidad, en el margen de unas pocas horas, en el segundo viernes del mes sagrado de ramadán en Francia, Kuwait y Túnez. Tres meses después de la matanza en el museo del Bardo, en la que murieron 22 turistas, dos de ellos catalanes, y un policía, el terrorismo volvió a sacudir Túnez con el asalto a un hotel en Susa que dejó al menos 37 muertos y 36 heridos, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. Entre las víctimas habría ciudadanos belgas, alemanes, al menos cinco británicos, según confirmó anoche el Foreign Office, y una mujer irlandesa.

Un joven estudiante de Kairuan, ciudad santa del islam situada a 60 kilómetros de Susa, se acercó en barca a la playa que comparten los hoteles de lujo Imperial Marhaba, de la cadena española Riu, y el Muradi Palm Marinay, sacó el kalashnikov que llevaba camuflado en una sombrilla y abrió fuego de forma indiscriminada contra los turistas que disfrutaban de la mañana de sol. Según las declaraciones del secretario de Estado de Interior, Rafik Chelli, a la emisora Mosaique, así comenzó un asalto que siguió en el hotel Imperial Marhaba hasta que las fuerzas de seguridad lograron abatir al terrorista, que iba en bañador.

Algunos empleados del establecimiento declararon que "podía pasar por un turista más". Una segunda persona vinculada al ataque fue detenida por la Policía a un kilómetro de la playa, según Chelli.

El atacante logró su objetivo y tiñó Susa de sangre occidental, lo mismo que intentaron sin éxito otros dos kamikazes salafistas, conectados a Al-Qaida, en la misma playa en octubre de 2013. Anthony, un turista irlandés presente en el lugar durante el ataque, relató que "empezó en la playa y siguió en el vestíbulo del hotel, matando a sangre fría". Los extranjeros -la zona recibe normalmente un turismo de grandes grupos para familias- fueron evacuados a establecimientos próximos, donde se les pidió que permanecieran en las habitaciones y zonas comunes y se les trató de proporcionar ayuda psicológica. Entre los clientes alojados en el hotel Imperial Marhaba no había ciudadanos españoles registrados en el momento del atentado.

Ningún grupo reivindicó de forma inmediata el atentado, pero con el antecedente del museo del Bardo en la mente de todos, las miradas apuntan a que el joven estudiante habría actuado influido por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que sí reclamó la autoría de los crímenes del 18 de marzo. El turismo ofrece un objetivo doble para los integristas, porque lo entienden como una influencia negativa de la cultura occidental en sus países (censuran el alcohol, cierta forma de vestir de las mujeres.) y además con este tipo de acciones pretenden asestar un golpe directo a la economía nacional, lo que complica la gestión de los gobiernos con los que pretenden terminar.

La ministra tunecina de Turismo, Salma Elloumi, calificó lo ocurrido de "catástrofe" para un país donde el sector representa cerca del 7% del PIB -el segundo sector generador de trabajo después de la agricultura- y proporciona casi 400.000 empleos directos e indirectos. Ataques casi simultáneos

El ataque, que se produjo al tiempo que atentados similares sacudían Francia y Kuwait.

Las autoridades francesas dan prioridad a la pista del terrorismo salafista en la decapitación de un empresario, en el marco de un atentado en una planta química del este del país.

Yashim Salhi, empleado de una compañía de paquetería de 35 años, fue arrestado sobre las 10.00 hora local (08.00 GMT) cuando manipulaba botellas de acetona de la planta que el grupo químico estadounidense Air Products tiene en el polígono industrial de Saint-Quentin-Fallavier, cerca de Lyon.

Antes había colgado en la verja de la fábrica la cabeza de su patrón, un empresario francés de 54 años que le contrató en marzo pasado, y la rodeó de banderolas con la inscripción en árabe de la 'Chahada', la exaltación de la fe musulmana.

Posteriormente, estrelló la furgoneta de la empresa de reparto en la que trabajaba contra un hangar repleto de bombonas de gas, acetona y aire líquido, según el relato del fiscal de París, François Molins.

La explosión destrozó el coche, desintegró el techo del vehículo y buena parte del almacén.

Pero no causó víctimas, por lo que Salhi se dirigió hacia el otro hangar, donde fue reducido por los bomberos de un parque cercano que acudieron apenas cinco minutos después de la primera explosión.

El cuerpo de la víctima fue hallado junto al vehículo y, unos metros más lejos, un cuchillo que está siendo analizado.

Aunque no quiso dar su nombre, los empleados de la empresa le conocían porque acudía habitualmente a entregar paquetes.

Por eso mismo le abrieron las puertas de la planta, pese a las medidas de seguridad que la rodean por la peligrosidad de los gases que almacena.

Desde el primer momento, las autoridades se inclinaron por el móvil del islamismo radical.

Por un lado, por la puesta en escena que Salhi dio al atentado, con las banderolas radicales islámicas.

Pero también porque su nombre no era ajeno a los servicios secretos franceses.

Aunque no tenía antecedentes, Salhi había sido objeto de un seguimiento especial entre 2006 y 2008.Ataque en la mezquita

También este viernes, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) perpetró un atentado contra la mezquita chií del Imán Al Sadik, situada en el centro de la capital kuwaití, en el que perdieron la vida al menos 27 personas y 227 resultaron heridas.

El ataque, lanzado por un terrorista suicida, sorprendió a los creyentes de esta rama del islam que participaban en la oración del mediodía del viernes, el principal rezo de la semana y el más concurrido entre los musulmanes, especialmente en el mes sagrado de Ramadán.

Varias páginas de información kuwaití han mostrado imágenes captadas por las cámaras de seguridad de cómo el supuesto terrorista entra en el templo antes de detonar la carga que lleva oculta.

El supuesto terrorista va ataviado con una túnica tradicional y atraviesa el edificio cuando ya todos los creyentes se encuentran en la gran sala de oración, que también sufrió numerosos destrozos.

Esta es la segunda vez en poco más de un mes que el EI, que incluso considera infieles a los musulmanes suníes que no comparten su misma interpretación rigorista del islam, atenta contra la minoría chií en el golfo Pérsico.Condena internacional

En estos momentos, en medio de la condena unánime de la comunidad internacional por los ataques, numerosos países intentan recabar información para ver si tienen nacionales entre las víctimas.

Mientras España e Italia elevaron su nivel de alerta antiterrorista, Alemania constituyó un gabinete de crisis y activó todos los canales diplomáticos para esclarecer si hay nacionales entre las víctimas mortales.

Las autoridades españolas informaron de que no hay constancia de víctimas de esta nacionalidad.

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