Internacional

La furia del ébola

La aragonesa Elisa Giménez coordina la operación de emergencia de Acción contra el Hambre.

Médicos de diferentes organizaciones luchan contra el Ébola
Médicos de diferentes organizaciones luchan contra el ÿbola

El efecto del ébola en Guinea está siendo devastador. De los 134 casos detectados, 84 personas han perdido ya la vida con esta epidemia. Una enfermedad fácil de propagarse y casi de imposible curación que está dejando a su paso decenas de víctimas mortales.

Desde que el 26 de febrero se detectó el primer caso en Guinea, el virus ha crecido a un ritmo vertigionoso llegando hasta la capital, Conakry, donde se están realizando todas las labores posibles para evitar la propagación de la enfermedad. La extensión de esta epidemia ha alcanzando la zona de África Occidental, algo poco habitual en el historial del ébola. Esta vez, Guinea, Liberia, donde ha dejado siete víctimas y Mali, donde la OMS ha confirmado la existencia de tres casos sospechosos, deben hacer frente a la enfermedad.

Estos países se enfrentan a la peor propagación del virus del Ébola: "La cepa Zaire es la más agresiva y mortal, tiene un 90% de probabilidades de mortandad" afirma Marisa Sánchez, Referente técnico VIH y Nutrición en Acción contra el Hambre. Para esta enfermedad no existe cura por lo que el único método que se contempla para poder combatirla es el aislamiento y la concienciación: "Tanto en centros de salud, como escuelas, mercados, puertos, en definitiva, lugares donde hay grandes congregaciones de gente, explicamos qué es el Ébola y qué medidas deben tomar para evitar el contagio. También les damos jabón y cloro, pero en estos momentos la producción local se está acabando" explica Elisa Giménez, la aragonesa que está coordinando la operación de emergencia desde su papel de técnica de agua y saneamiento de Acción contra el Hambre.

El Ébola se caracteriza por una propagación rápida mediante segregaciones como sangre, semen, fluidos vaginales e incluso, en casos poco habituales, sudor. Las personas contagiadas lo incuban entre 2 y 21 días, y después, como afirma Marisa Sánchez "los síntomas aparecen bruscamente. No es algo paulatino, de un día para otro comienzan los mareos fuertes, el dolor de garganta, las diarreas y las hemorragias". Desde que empiezan a aparecer esos síntomas, el enfermo aguanta durante cinco o diez días hasta que se produce el desenlace, que afirman "suele definirlo el sistema inmunológico de cada individuo".

José Naranjo, periodista freelance y premio Antonio Mompeón Motos de HERALDO DE ARAGÓN, se encuentra en una de las zonas fronterizas con Guinea, y afirma que los gobiernos tienen miedo: "En los países fronterizos se están tomando medidas. En Senegal por ejemplo, se han prohibido los mercadillos que se organizaban semanalmente en las fronteras y estas se han cerrado".

Desde Acción contra el Hambre señalan que Guinea tiene experiencia en este tipo de epidemias: "No es la primera vez que sufren una enfermedad contagiosa. Allí han tenido que vérselas con el cólera, así que desde la división para la Prevención y Lucha contra las enfermedades del Gobierno guineano conocen algunos protocolos de actuación, aunque necesitan ayuda de fuera".

Medidas gubernamentales

Remy Lama, ministro de Salud de Guinea, ha impuesto la medida de que el traslado de cuerpos de fallecidos "sea cual sea la causa" está prohibido para evitar cualquier tipo de contagio y ha instado a la fuerzas de seguridad del país a que cumplan la medida "sin restricciones". Además, desde el gobierno se ha prohibido el consumo y la venta de carne de murciélago, un plato habitual en Guinea al que se ha asociado el contagio del virus.

La actuación médica

El personal sanitario que atiende a los pacientes debe actuar con sumo cuidado y seguir un protocolo estricto para evitar infectarse: "Los médicos deben ir cubiertos desde la cabeza a los pies, con guantes, máscaras y todo lo que sea necesario. Después, los materiales se esterilizan o directamente se destruyen" afirma Sánchez. En Labé, una región de Guinea, se detectó un caso en el que "el médico falleció después de que su paciente se lo contagiara".

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