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Internacional

Cumbre Iberoamericana

Los líderes iberoamericanos inauguran la cumbre de Panamá

La ausencia de más de la mitad de los presidentes iberoamericanos y del rey Juan Carlos han marcado la Cumbre de Panamá donde se aprobará un plan para modificar su formato y adaptarlo a los cambios.

El presidente del Gobierno español y el Príncipe Felipe llegan a la inauguración de la Cumbre Iberoamericana
Los mandatarios iberoamericanos cierran hoy la cumbre de Panamá
AFP

Los jefes de Estado y de Gobierno de los países iberoamericanos concluyen este sábado la cumbre de Panamá, que aprobará la primera reforma de este foro y que se celebra con la ausencia de más de la mitad de los presidentes latinoamericanos y del rey Juan Carlos, convaleciente de una operación.

Bajo la idea central de "la Comunidad iberoamericana en el nuevo contexto mundial", los mandatarios aprobarán la "Declaración de Panamá", un Plan de Acción, la Resolución sobre la Renovación de las cumbres y una docena de comunicados especiales propuestos por los países.

La cita de Panamá, que pretende dar un impulso a las cumbres modernizando su formato para adaptarlo a los cambios registrados en el mundo en los últimos años, no logró convocar a más de la mitad de los mandatarios que, por diversas razones, no acudieron.

Están ausentes las presidentas de Argentina, Cristina Fernández, que se recupera de una intervención quirúrgica, la de Brasil, Dilma Rousseff, los mandatarios de Ecuador, Rafael Correa; Venezuela, Nicolás Maduro; Cuba, Raúl Castro, Guatemala, Otto Pérez Molina, Nicaragua, Daniel Ortega y Perú, Ollanta Humala.

Tampoco asiste el presidente de Uruguay, José Mujica; Bolivia, Evo Morales, y Chile, Sebastián Piñera.

Dos sesiones y una reunión privada

La jornada de se desarrollará en dos sesiones plenarias y en una reunión en privado de los jefes de Estado y de Gobierno, que se conoce como el "retiro", un espacio incorporado en los últimos años que les da ocasión para abordar de una manera más informal diversos temas que pueden introducir libremente.

En esta ocasión, la presidencia panameña ha sugerido tratar en este encuentro los movimientos sociales que se registran en algunos países, como síntoma de un cierto desencanto político e inquietud en sectores como los jóvenes. Potenciar ese espacio de "diálogo privado" entre los mandatarios es uno de los cambios que está previsto que aprueben los jefes de estado y de gobierno como parte de la reforma de las cumbres.

El proyecto de Resolución que será sometido a la aprobación de los líderes, y que ya fue aprobado por los cancilleres, incluye ese punto, junto con la transformación de las cumbres en bienales, a partir de la próxima en la ciudad mexicana de Veracruz en 2014.

La próxima cumbre

La Cumbre Iberoamericana se alternará a partir de 2015 con las que cada dos años celebra la Unión Europea con América Latina y el Caribe.

Se aprobará también la renovación del funcionamiento, organización y financiación de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), el órgano que coordina las cumbres.

La cita de Panamá es también la del adiós de Enrique Iglesias que después de ocho años al frente de la SEGIB deja ese cargo entre el reconocimiento de los gobernantes que buscan ahora a su sucesor, aunque la elección no está prevista en esta reunión, sino para los próximos meses.

También en los próximos meses se deberá determinar el nuevo reparto de las cuotas de financiación de este organismo, que tiene un presupuesto anual de 7 millones de euros, de manera que pase "gradualmente en tres años" (2015-2017) de la proporción actual 70 % España y Portugal (España asume el 60 %), y el restante 30% los países latinoamericanos, al 60-40 %.

"Esta es la cumbre del cambio, de la modernización. Esta es una etapa nueva", según resumió Enrique Iglesias los objetivos de la XXIII Cumbre Iberoamericana, que se celebra a orillas del canal de Panamá cuando se cumplen 500 años del descubrimiento del Pacífico.

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