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Manifestaciones en Río

La Copa Confederaciones termina con más protestas en Brasil

La Policía respondió con gas lacrimógeno a los ataques de los manifestantes antes del encuentro y seis personas resultaron heridas aunque se desconoce su gravedad.

Agencias. Río de Janeiro Actualizada 01/07/2013 a las 11:12
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Incidentes en la final de la Copa ConfederacionesAtlas

Un grupo de manifestantes se enfrentó este domingo con la Policía en uno de los cercos que protegen al estadio Maracaná de Río de Janeiro, poco antes del inicio de la final de la Copa Confederaciones de fútbol, y los agentes respondieron con bombas de gas lacrimógeno.

La confrontación se inició una media hora antes del comienzo del encuentro, después de que ese grupo lanzara objetos contra el cordón policial en la esquina de la calle São Francisco Xavier y la avenida Maracaná.

Según medios locales, el enfrentamiento dejó seis heridos, todos manifestantes, aunque se desconoce su gravedad.

Ante la gran humareda de gas lacrimógeno, que se llegó a sentir dentro del estadio Maracaná, los participantes en la marcha se dispersaron por las calles adyacentes y algunos entraron a bares donde en ese momento la clientela veía al partido.

La marcha, de más de mil personas, según la policía, salió de la plaza de Saens Peña, en el barrio de Tijuca, a unos dos kilómetros del estadio, hacia el Maracaná, con carteles a favor de la educación y en contra de la corrupción y la concesión del estadio a la gestión de empresas privadas, entre otras quejas.

"Maracanós" (Nosotros Maracaná) es el grito que dominaba en la concentración, dentro de la cual había un grupo de personas con los rostros cubiertos cargando mochilas, mientras que policías la acompañaban caminando junto con los manifestantes.

En protestas anteriores en las inmediaciones de los estadios donde se jugaban partidos de la Copa Confederaciones también hubo enfrentamientos entre algunos manifestantes violentos y las fuerzas del orden.

En la plaza de Saens Peña ocurrió un intento de agresión a un periodista de la cadena Globo por parte de unas tres personas.

La policía intervino y detuvo a dos personas, aunque tras la presión de los manifestantes los liberó.

Los participantes en la marcha también entonaban consignas contra Sergio Cabral, el gobernador del estado de Río de Janeiro, al que tachaban de "dictador".

Previamente tuvo lugar otra movilización en la que participaron unas 5.000 personas, que también partió de la plaza de Saens Peña hasta cerca del estadio, sin que se produjeran incidentes.

La protesta fue contenida por un gran cordón policial desplegado un kilómetro antes de Maracaná.

A fin de garantizar la seguridad en la zona del estadio, las autoridades movilizaron un contingente de 10.600 policías, mientras que 7.400 militares realizan labores de apoyo. Dentro del Maracaná había otros 1.300 guardias privados.

Las protestas forman parte de una ola de manifestaciones que ocurren en Brasil desde hace tres semanas para exigir mejores servicios públicos y expresar su rechazo al elevado gasto público en el torneo organizado por la FIFA, entre muchas otras reivindicaciones.

Cierran el metro

Las manifestaciones en las inmediaciones del estadio Maracaná obligaron a cerrar una estación de metro, complicando la salida de los 73.500 aficionados que presenciaron la final de la Copa Confederaciones entre Brasil y España.

La organización anunció por megafonía el cierre de la estación Francisco Xavier, de la línea 1, y pidió a los aficionados que se dirijan a la estación Maracaná, de la línea 2 y la más próxima al estadio.

Los vecinos de Maracaná se quejan de los gases lacrimógenos

Los vecinos del Estadio de Maracaná se han quejado del uso de gases lacrimógenos por parte de la policía contra un grupo de manifestantes, ya que sus efectos también llegaron a los residentes de la zona.

Así lo explicaron residentes de la avenida Maracaná, que vieron desde las ventanas de sus apartamentos los enfrentamientos entre policía y manifestantes.

Según los testimonios de los vecinos, recogidos por la Agencia Brasil, horas después del choque, e incluso después de la dispersión de los manifestantes, la gente todavía estornudó a causa de los efectos del gas, mientras en las calles se podían recoger cápsulas de bombas lacrimógenas.

Los vecinos de Maracaná se dividen a la hora de apoyar y criticar la actuación de la policía, que utilizó gases lacrimógenos contra un grupo de manifestantes que lanzaron objetos contra los agentes.

Los residentes de la avenida Maracaná, que vieron desde las ventanas de sus apartamentos el enfrentamiento, dijeron que la policía reaccionó solo después de ser atacada con piedras, latas y un cóctel molotov lanzado por un grupo de manifestantes.

Pero el gas lacrimógeno disparado contra el grupo de manifestantes también llegó a los residentes. Así ocurrió en el caso de Zamith Antonio Carlos, de 42 años de edad, cuyo apartamento se vio invadido por los efectos del gas.

También un anciando de 82 años, Hélio José, 82, residente en St. Francis Xavier Street, cerca del estadio, sintió el efecto del gas en su casa, mientras un vecino que vive en un octavo piso de la misma calle, un joven de 22 años identificado como Gabriel Queiroz, se quejó igualmente del gas liberado por la policía.




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