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Internacional

Ecuador

Rafael Correa asume su tercer mandato con la "revolución ciudadana" como bandera

Correa se ha comprometido a continuar con las políticas sociales emprendidas en 2007 y a consolidar una "democracia real", frente a la "formal".

El presidente de Ecuador, tras la ceremonia de investidura.
Rafael Correa asume su tercer mandato con la "revolución ciudadana" como bandera
EFE/CECILIA PUEBLA

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha tomado posesión este viernes de su tercer mandato --hasta 2017-- en un acto protocolario en la Asamblea Nacional en el que ha esbozado las grandes líneas de sus políticas para los próximos años, marcadas por la continuidad y por la profundización en la denominada "revolución ciudadana".

Con un escueto "sí, juro", Correa ha aceptado este viernes, visiblemente emocionado, cuatro años más en el cargo. El acto solemne se ha celebrado en la Asamblea Nacional, donde la presidenta de la Cámara, Gabriela Rivadeneira, también ha tomado juramento al vicepresidente, Jorge Glas.

Correa ha iniciado su discurso reconociéndose nervioso y bromeando acerca de su futuro. "Espero que en la cuarta (investidura) no lo esté tanto", ha declarado, para acto seguido apuntar: "Ojalá no se infarten los que ya están infartados, los que sabemos".

Correa, de 50 años, ha asumido de nuevo el mando con el aval de las últimas elecciones, en las que obtuvo el 57 por ciento de los votos, y el compromiso de continuar la línea de políticas sociales emprendidas desde que asumió la Presidencia en enero de 2007.

"Tenemos las más altas tasas de aprobación política desde nuestro retorno a la democracia", ha destacado al recordar la "legitimidad democrática sin precedentes" dada a su proyecto político.

El mandatario ha reconocido que "el país está cambiando profundamente en lo económico, en lo político y en lo social", pero ha abogado por profundizar, sin fisuras, en su "revolución ciudadana".

Con ella, según Correa, Ecuador antepone el ciudadano al capital y se consolida una "democracia real" paralela a la "formal". Esta democracia "real" se basa en el "acceso a derechos, igualdad de oportunidades y condiciones de vida dignas" y, en ella, "ya no manda el capital financiero" ni "las democracias internacionales".

Durante los últimos seis años, la economía ecuatoriana ha crecido una media del 4,3 por ciento anual y la inversión pública se ha multiplicado por seis, hasta superar en 2012 los 11.000 millones de dólares (unos 8.500 millones de euros).

Correa tiene un horizonte completamente despejado en términos políticos y, con cien de los 137 escaños en la Asamblea Nacional, podrá sacar adelante sus leyes sin complicaciones. La ley de tierras y la de aguas figuran entre los proyectos inminentes, así como una ley de comunicación que ha levantado ampollas entre los medios críticos.

El petróleo sigue siendo el principal motor económico del país sudamericano, que produce cada día más de medio millón de barriles de crudo. El Gobierno quiere reducir su dependencia de este material con la construcción de presas hidroeléctricas, así como diversificar el tejido productivo.

Temas espinosos

Correa ha dedicado parte de su discurso a la situación de América Latina y, como hiciese con Ecuador, ha destacado los cambios sufridos por toda la región. "Cuenten con el gobierno de Ecuador, porque ya no somos el patio trasero de nadie", ha sentenciado ante decenas de dirigentes políticos latinoamericanos.

El presidente ecuatoriano ha alabado los vínculos entre "pueblos hermanos", parte del "legado" dejado por presidentes como el argentino Néstor Kichner y el venezolano Hugo Chávez.

Los temas espinosos también han tenido cabida en la larga alocución de Correa, que no ha dudado en defender implícitamente su controvertida relación con los medios de comunicación. Correa ha respondido a quienes le acusan de perseguir a los medios críticos que "una prensa libre es vital para la democracia pero una mala prensa es mortal para esa misma democracia" y ha dicho sentirse víctima de un "linchamiento mediático".

En materia de Derechos Humanos, Correa ha indicado que su país ha suscrito y cumple "todos" los tratados, al contrario que Estados Unidos. "Aquí no se permite la tortura, no hay pena de muerte, no hemos invadido a nadie, no hay aviones controlados matando gente. Se persiguen delitos, no personas", ha manifestado.

El presidente incluso ha solicitado abiertamente el traslado de la sede de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, actualmente en Washington. Para Correa, no tiene sentido que permanezca en un país que "no es parte del Sistema Interamericano de Derechos Humanos".

Representación internacional

A la ceremonia han asistido delegaciones de 90 países, entre los que ha destacado la representación de América Latina. Hasta Quito han viajado varios jefes de Estado como el venezolano Nicolás Maduro, el boliviano Evo Morales, el colombiano Juan Manuel Santos y el chileno Sebastián Piñera, entre otros.

El Príncipe de Asturias ha acudido en representación de España, como suele ser habitual cuando se trata de tomas de posesión de dirigentes latinoamericanos. El Príncipe Felipe únicamente se ha ausentado recientemente de la investidura de Maduro, con quien precisamente ha coincidido en el acto de Quito.

El Gobierno ecuatoriano ha desplegado unos 700 militares para garantizar la seguridad durante los actos de este viernes, a los que estaba prevista la asistencia de unas 4.000 personas. Tras el juramento oficial, la inauguración de este tercer mandato para Correa se completará con un acto en el Centro de Eventos del Parque Bicentenario y una recepción en el Palacio de Gobierno.

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