gastronomía

La vermutería de Huesca que está de moda y ofrece más de un centenar de vermús

Además de la cuidada propuesta de bebida, se pueden degustar bocados clásicos, como gildas, laterío o guardias civiles.

Ibán Tabares, Víctor Santolaria y Carlos Bordonada, en la barra de Brrrutal, junto al Casino de Huesca.
Ibán Tabares, Víctor Santolaria y Carlos Bordonada, en la barra de Brrrutal, junto al Casino de Huesca.
Montañés

Las obras en la que fuera la primera tienda de Capazo que hubo en Huesca crearon bastante expectación en la ciudad hace unos seis meses. La dudas sobre qué iba a ser se aclararon cuando abrió la vermutería Brrrutal. "Era el primer bar de este estilo que abría después de la pandemia", explican Carlos Bordonada, Víctor Santolaria e Ibán Tabares, sus fundadores.

El nombre del establecimiento lo dice todo: "Es que esto está brutal". Solo llevan medio año abiertos, pero ya han conseguido unos fieles parroquianos que repiten la visita cada semana. "Los clientes vienen después del trabajo, solos o acompañados, la gente se abre un hueco en cualquier rincón...", describen los tres socios. La idea tiene cierto poso vasco, dado el origen de Ibán. "Aquí no son pinchos, sino 'pintxos'", ríen.

"Aquí no son pinchos, sino 'pintxos'"

En las estanterías de Brrrutal se descubre más de un centenar de referencias de vermú. "Tenemos para todos los gustos: dulces, amargos, secos... Son españoles, franceses o italianos, y entre ellos también destacan varios ejemplos aragoneses", enumeran los tres hosteleros. "Uno de los que más gustan es el de la casa, que servimos con sifón", aplauden. Además, cuidan la coctelería, donde también utilizan los vermús además de preparar los clásicos como los negronis, mojitos, piña colada o rebujitos.

Los guardias civiles y las gildas en Brrrutal, en Huesca.
Los guardias civiles y las gildas en Brrrutal, en Huesca.
Brrrutal

En la parte de la comida también se mantienen los sabores clásicos: gilda de anchoa o boquerón, picaña batida, sardina ahumada con mousse de picaña, matrimonio, guardia civil, bacalao ahumado con romescu... "Una de las estrellas es 'niguiri Pasiego', que preparamos con un sobao cántabro al que se le agrega una lámina de grasa de jamón que se queda en el regusto y una anchoa", explican los fundadores.

El laterío también es una de las opciones más demandadas en la barra y en los toneles que tienen en la calle. Entre otras, navajas con ajo y guindilla, mejillones, percebes, chipirones, sardinas, caballa o coquinas. La oferta gastronómica la completan las tablas y raciones, como 'steak tartar', la ensaladilla, jamón ibérico o cecina.

Con esta propuesta que irrumpió en la sociedad oscense hace unos meses se consolida la cultura del vermú, con salazones, zuritos... "Es volver a lo de antes, retomar lo antiguo con un toque actual", sostienen. La fórmula está gustando en Huesca, muestra de ello es que atrae a público de 20 a 80 años, grupos de amigos y familias al completo. 

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