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Los churros aparcan al chocolate caliente y veranean con el 'frappé'

Aunque los churros puedan recordar más a épocas del año frías, en Zaragoza se pueden encontrar propuestas más frescas para tomarlos. 

El 'churrolazo' y el 'frappé' con el que se puede acompañar en Churrísimo.
El 'churrolazo' y el 'frappé' con el que se puede acompañar en Churrísimo.
H. A.

La estampa de un humeante chocolate espeso en una taza de loza y con un plato de churros puede quedar un poco fuera de lugar en estos días. Pero es posible que los churros se pueden quedar sobre la mesa todo el verano. De hecho, en el panorama dulce de Zaragoza se encuentran propuestas de churros con chocolate frío o, incluso, otras que van más allá, con la combinación con 'frappés'.

Esa es la filosofía que siguen en Churrísimo, una churrería del centro de la capital aragonesa que levantó la persiana hace menos de medio año pero que ya ha cautivado el paladar de los más lamineros de la ciudad y sus turistas. Muestra de ello es la afición que se ha forjado en las redes sociales. Abrieron el 23 de diciembre en la calle Mayor, dos días antes de Navidad, pero conforme pasaban los meses apreciaron que lo caliente se quedaba atrás y hasta la barra llegaba la clientela con peticiones más frescas. "Desde Semana Santa nos demandan cosas frías, así que empezamos sirviendo té frío", explican José María Álvarez Benito y Edith Stead Pereira. Esa infusión la tomaban con la estrella del local: el 'churrolazo'.

Tras este término se esconde un dulce que desde el principio revolucionó las redes sociales, convirtiéndose en un producto muy fotografiado y compartido. Consiste en un churro de grandes dimensiones que une sus dos extremos –de ahí lo de 'lazo'-.

La combinación de estos curiosos churros con bebida fría era algo que ya tenían en mente desarrollar, pero los gustos de la ciudadanía lo hicieron más fácil. "Tenemos seis tipos de 'frappés', además de los 'smoothies' de frutas. Por ejemplo, también un batido de chocolate 'red velvet' que hacemos nosotros", añaden José María y Edith. A todo lo anterior ya preparan la nueva propuesta: helados con 'churrolazo', de nata o de 'red velvet' que también elaboran ellos mismo.

En tan solo dos minutos, José María prepara un 'frappé' de galletas Lotus, mientras Edith ultima un 'churrolazo' que presentan juntos. “Para el 'frappé echamos el hielo pile, después la medida de leche y el correspondiente sabor –que se consigue con un jarabe con triturando el ingrediente en cuestión-", cuenta Álvarez. Normalmente también añaden café, pero es al gusto, puede ser que lleve, que sea descafeinado o que se deje fuera de la receta. Se tritura todo y se devuelve al vaso que ha servido de medida. Después se esparce polvo de galleta y se cubre de nata montada, para darle un nuevo toque de polvo de la misma galleta. Esta solo es una propuesta.

José María y Edith, en la barra de Churrísimo.
José María y Edith, en la barra de Churrísimo.
H. A.
"El de Kinder Bueno que hacemos machacando el producto es el que más éxito tiene"

La pasta de los 'churrolazos' es como la de cualquier otro churro, pero en el caso de Churrísimo optan por ingredientes de la tierra: "Harina de Villanueva de Gállego, agua y sal, Productos buenos", destacan. Después se dividen en varios sabores. Para que se adhieran los 'topics' se deben untar en un ingrediente líquido, como puede ser el chocolate. Con esa base realizan churrolazos de chocolate negro con cereales también de chocolate o con almendra crocante. Los de chocolate blanco pueden estar acompañados de 'fruty pebbels' (son frutas que a los niños les gusta mucho), con galletas Lotus u Oreo. Sin embargo, el que más triunfa no es ninguno de esos: "El de Kinder Bueno, que hacemos machacando el producto es el que más éxito tiene". Si no se quiere de chocolate, también se puede optar por el de caramelo con trocitos de tofe. Otra alternativa que proponen es untarlo en Nutella o en dulce de leche.

Aunque los churros puedan recordar más a épocas del año frías, en Zaragoza se pueden encontrar propuestas más frescas para tomarlas.

"Es una forma de reinventar el negocio, pero sin perder lo tradicional. Nos salimos de la típica churrería, es algo novedoso y de esta forma se demuestra que en frío también están muy bueno los churros", valora este matrimonio que hasta ahora no se había sumergido en el mundo de la hostelería.

Edith proviene del sector de las Finanzas y la Contabilidad, pero también tenía experiencia en cocinas de colegios. Por su parte, José María había trabajado hasta ahora en la frutería familiar. Amantes de los churros, se lanzaron a montar esta churrería. "Instagram nos ha dado muchas ideas -ríen ambos- para integrarlas y adaptarlas". Se lanzaron al negocio de la mano de otra pareja, Virginia Partipilo y Franco Romano.

"Hemos tenido que aprender a hacer churros, a base de hacerlos todos los días. Lo hemos ido puliendo y el recibimiento ha sido muy bueno. La gente lo ha recibido muy bien, es algo que sirve tanto para desayunos como para meriendas", celebran tras estos meses de continuo aprendizaje. Una de las características de esta churrería es que también ofrecen propuestas tanto dulces como saladas. Por ejemplo, en la carta se pueden encontrar gofres de salmón, bacon, pesto o vegetarianos.

Ahora tienen por delante un verano en el que van a apostar por comer churros aunque la canícula sea de libro. De hecho, han solicitado permiso al Ayuntamiento de Zaragoza para instalar un velador en la calle. "La bicicletas son para el verano", decían, y al parecer los churros también.

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