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Umalas, donde la coctelería empezó a popularizarse en Zaragoza

El establecimiento celebra su décimo aniversario convertido en un grupo hostelero donde los cócteles tienen mucho protagonismo.

El equipo de Umalas, que celebra estos días su décimo aniversario.
El equipo de Umalas, que celebra estos días su décimo aniversario.
A. Toquero

Umalas (c/ Jussepe Martínez, 7) es el buque insignia de un grupo hostelero que concentra sus cuatro establecimientos en apenas 50 metros a la redonda. En todos, el cóctel tiene su cuota de protagonismo, pero en Umalas es donde más. Estos días, este local está de aniversario. Se cumplen diez años desde que abrió sus puertas y sus propietarios, trabajadores, amigos y proveedores lo van a celebrar por todo lo alto.

“Siempre hacemos una fiesta conmemorativa el domingo anterior a Nochebuena –comenta su gerente, Carlos Méndez–, pero en esta ocasión queremos que sea especial, sobre todo porque el año pasado no la pudimos convocar”. Aguinaldos navideños, sorteo de un viaje a Menorca, bingo, bebidas espirituosas... “Ha sido el día de los clientes –prosigue–, este año más que nunca por la fidelidad que han demostrado en los últimos meses”.

Las propuestas cocteleras crecen alrededor de nuevos productos.
Las propuestas cocteleras crecen alrededor de nuevos productos.
A. Toquero

La trayectoria de Umalas no ha sido fácil. Abrió en 2011 en un momento de fuerte crisis de la hostelería con la intención de iniciar un camino alrededor de los cócteles, que en Zaragoza estaba muy poco transitado. Lo hizo en una calle estrecha y lúgubre, en un entorno bastante sucio y abandonado de locales 'after', que con el paso de los años ha cambiado mucho.

Sin duda alguna, Umalas ha contribuido a la regeneración de la zona y a que la convivencia con los vecinos sea buena. A ello también ha ayudado la apertura de nuevos negocios tranquilos, como el restaurante Labamba.

La carta de cócteles ha evolucionado mucho en los últimos años.
La carta de cócteles ha evolucionado mucho en los últimos años.
A. Toquero

Hace diez años, ir a un local de copas y pedir un mojito era algo extraño y puede que hasta el camarero recibiese la petición con desagrado. A cambiar esa actitud, entre otras cosas, contribuyó el nacimiento de Umalas iniciando su andadura alrededor de la coctelería más clásica: cosmopolitan, long island, bloody mary...

Pero el local ha evolucionado mucho. Su gerente reconoce que “el mojito ya no es el cóctel más vendido, pero lo seguimos preparando perfecto en un minuto gracias a la profesionalidad de la plantilla”. Todos los años el personal de Umalas celebra una jornada de investigación y desarrollo y ahí surgen algunos de los nuevos combinados.

La presentación de los cócteles en Umalas está muy cuidada.
La presentación de los cócteles en Umalas está muy cuidada.
A. Toquero

Hoy en día, el zombie –tres rones, zumos de limón, naranja y piña, y fruta de la pasión– es uno de los más vendidos, junto al Moscow mule. Lo curioso de esta refrescante propuesta que lleva lima, vodka, hierbabuena y jengibre, es que no se preparaba en Umalas y han sido los clientes los que la han demandado.

Así es como, proponiendo cócteles y recibiendo peticiones, la carta ha crecido. “Otra singularidad es que nos adaptamos al tipo de cliente y a cada combinado le damos el toque que consideramos necesario para que sea absolutamente de su agrado”, prosigue Carlos Méndez.

De esta forma, Umalas ha creado escuela en el mundo de la coctelería en Zaragoza, señalando el camino a otros que han llegado después. “Es algo que se percibe claramente, ahora no abre un local sin incluir algún cóctel; más que una moda, es algo que está totalmente implantado y quiero pensar que nuestro trabajo ha contribuido a ello”.

Cierto o no, lo que resulta evidente es que Umalas ya no solo es un local, sino que se ha convertido en un grupo. El Viejo Negroni, Chilimango y Praga se han sumado al carro coctelero, cada uno con su personalidad. En el primero brilla con luz propia el negroni; el segundo es el más canalla y desenfadado, y Praga está enfocado a la idea de vermutería.

Como ya ha quedado reseñado, todos los establecimientos están concentrados en un radio de acción muy pequeño. Carlos Méndez lo tiene claro: “De la plaza de España a la del Pilar es nuestra zona de motivación y donde nos encontramos a gusto; pensamos que es un entorno que siempre formará parte de la esencia de Zaragoza”. 

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