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Gastronomía

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Lekune, de pinchos sin levantarse de la mesa

Este establecimiento ofrece entre 60 y 70 tapas que van saliendo recién hechas de la cocina.

Óscar Gargallo, propietario de Lekune Pinchos, en la barra del establecimiento.
Óscar Gargallo, propietario de Lekune Pinchos, en la barra del establecimiento.
Alejandro Toquero

Desde hace medio año, Lekune Pinchos ofrece en la zona de ambiente del entorno de la calle Francisco de Vitoria una propuesta de tapeo innovadora. La fórmula es sencilla. El pincho es el gran protagonista de forma que, a mediodía, se puede transformar en un bocado singular o alrededor de él plantear la posibilidad de tomar una especie de menú degustación en este formato. Y por la noche, parecido.

En la vitrina refrigerada hay propuestas que siempre están fijas, como la ensaladilla rusa o el tartar de tomate, pero la gracia está en la variedad de pinchos que todos los días y, especialmente el fin de semana, salen de la cocina. No hay carta ni nada que se le parezca. Varios camareros hacen el paseíllo por el local ofreciendo sus propuestas y es el cliente quien decide si sí o si no.

La rotación es constante y los pinchos apenas se repiten (en un día animado pueden ofrecerse entre 60 y 70 distintos). A media mañana se apuesta más por propuestas de aperitivo como gildas, escabechados, batidas... El langostino se trabaja en varios formatos (con champiñón o en un crujiente con crema de queso); habitualmente hay media docena de croquetas -cuatro quesos, picadillo de Soria o borraja con gambas al ajillo-, y se cuida especialmente la casquería, con ingredientes como lengua a la romana, cazuelita de callos o tortilla de manitas. Pero los muy aficionados disfrutarán especialmente con los sesos, que primero se escaldan y luego se rebozan.

Bacalao a la romana, pimiento verde relleno de rabo de toro, tiras de entrecot o mini hamburguesas son propuestas que tal vez encajan más a partir de media tarde, para la cena, aunque también pueden aparecer a mediodía. De lo que se trata es de que el cliente coma los pinchos recién hechos y cómodamente sentado, sin necesidad de pedir sino simplemente de elegir sabiendo que el peregrinaje va a ser constante.

Tres de las propuestas en forma de tapa de Lekune.
Tres de las propuestas en forma de tapa de Lekune.
A. T.

Lo dicho, una fórmula diferente y eso siempre se agradece. En cuanto a los precios y la forma de cobro, de nuevo se apuesta por la sencillez. Cada pincho va acompañado de un palillo de madera. El corto indica que la tapa en cuestión cuesta 1,75 euros, y el largo, 2,20 euros. Es decir, una media de dos euros. Teniendo en cuenta que con cinco o seis te puedes dar por comido o cenado, el tique medio final oscila entre 15 y 20 euros si se añade la bebida y el postre. Por cierto, todos los vinos del establecimiento se ofrecen por copas.

Cuando se acomodan, los clientes reciben un vaso verde. En él hay que dejar los palillos. Al pedir la cuenta, se suma y a otra cosa. Óscar Gargallo es el responsable del proyecto y asegura que hasta la fecha no ha habido ‘escaqueos’ a la hora de pagar. Y si se ha producido alguno, comenta que ha sido más por despiste que otra cosa.

Lo único que en Lekune se sale de este formato es el plato del día (6,50 euros, bebida incluida, de lunes a viernes, a mediodía). Sin duda, es uno de los más interesantes de la zona. Esta semana se ofrecían arroz cremoso de carrilleras y portobello, ensalada de pato con mango y cebolla caramelizada y cachopo de ternera con patatas.

Lekune Pinchos está en la calle de León XIII, 1-3, de Zaragoza. Teléfono: 976 041 907. Horario: de 9.00 a cierre. Descanso: domingo noche, cerrado. 

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