Gastronomía

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"La garnacha es una uva que baila bien con muchas variedades"

Jorge Barbería Romeo, enólogo de Bodegas Esteban Martín, habla del comienzo de la vendimia y de las perspectivas de la añada 2019.

Jorge Barbería, en una viña de cepas viejas de garnacha.
Jorge Barbería, en una viña de cepas viejas de garnacha.
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Este miércoles comenzaron la vendimia en Bodegas Esteban Martín, en la D. O. Cariñena. ¿Cómo se prevé la campaña?

Hemos empezado con alguna parcela de uvas blancas, con moscatel y chardonnay. Las uvas están muy sanas, con lo que esperamos que haya calidad, aunque parece que va a haber menos cantidad de uva que el año pasado porque ha sido un año muy seco. Además, el año pasado fue una campaña muy larga y la viña también se resiente algo.

Aunque haya menos vino, ¿se puede aventurar que la 2019 será una buena cosecha?

La primera impresión es de que la añada tiene muy buena pinta, la maduración va bien y la graduación alcohólica no se ha disparado con estos últimos calores, que era uno de nuestros mayores temores. A ver cómo se comporta el clima de aquí a que vendimiemos el grueso de nuestra producción, de uva garnacha, para lo que todavía faltan tres o cuatro semanas.

Usted está consiguiendo grandes triunfos con los vinos de garnacha, como esas dos medallas de oro en Garnachas del Mundo y una tercera en el Concurso Mundial de Bruselas para sus vinos jóvenes. ¿Se considera un experto en esta uva?

Más que experto, yo diría que tengo experiencia, como casi todos los enólogos de Aragón, en donde trabajamos mucho con esta variedad. Estamos muy contentos con los resultados de la campaña de 2018 y conseguimos unos vinos jóvenes muy frescos y aromáticos. Además del trabajo en la bodega, hay que saber escuchar las viñas, que te hablan. Aquí en frente de la bodega, tengo una parcela de garnacha que ahora está feliz y contenta y ya veo que para un rosado o un tinto joven va a tener muchas opciones porque serán vinos muy frescos.

Ese tinto joven suyo tan premiado lleva un poco de syrah. Parece que esas dos variedades forman una buen pareja, en su D. O. y en otras zonas de Aragón.

Sí, son dos uvas que combinan muy bien, aunque la garnacha baila muy bien con casi todas las variedades y, por supuesto, también sola. En el caso de la syrah, se complementan muy bien porque la garnacha aporta frescura, mucha fruta y mucha acidez, mientras que el vino de syrah le da la concentración, algo de golosidad en boca y toques florales y especiados. Para el crianza combinamos la garnacha con cabernet, que es una uva más difícil y que queda más domado gracias a la garnacha.

¿Por qué tienen tanto éxito ahora los vinos de garnacha en los mercados internacionales?

Porque se consiguen unos vinos con unos taninos muy elegantes y sedosos, además de que tienen siempre un perfil frutal muy marcado y muy agradable. Depende de las zonas, esa fruta es más roja o más negra. Al final, son vinos que demanda el mercado porque son fáciles de entender y, por lo tanto, de consumir. No obstante, con la garnacha también se pueden conseguir vinos mucho más concentrados. Está claro que la garnacha va a seguir teniendo mucho que decir en el futuro y que en el pasado fue denostada sin motivo, solo porque tenía fama de uva oxidativa.

Usted ha trabajado en distintas zonas elaboradoras del mundo, como Chile, Nueva Zelanda o Champagne, y también en varias denominaciones españolas. ¿Cree que en los vinos ha de primar el carácter del terruño o deben ser más globalizados?

Está claro que nuestra zona, concretamente en Alfamén, que es donde está nuestra bodega, tiene unas características climáticas muy importantes, con esta luz y este sol, con el viento, con los suelos y el clima influenciados por la sierra de Algairén. Y con nuestra garnacha, que funciona muy bien en esta zona, tenemos los mimbres perfectos para hacer vinos de calidad. Así que creo que hay que intentar sacar lo mejor de todo eso y hacerlo valer por todo el mundo.

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