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El Rincón de Arón o el arte de la plancha

En este local, el marisco y verduras como la alcachofa o el espárrago se trabajan vuelta y vuelta.

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Esther Cervera y Juan Carlos Oliver, con un plato de pulpo.
Aránzazu Navarro

La esquina de la calle de José Pellicer con el Camino de las Torres es una zona de mucho tránsito, un entorno que pedía a gritos un buen sitio para tomar un aperitivo a mediodía o un picoteo a media tarde. Desde hace casi dos años, El Rincón de Arón cubre ese hueco sobradamente y, además, sin demasiada competencia en los alrededores.

Este establecimiento no es una cafetería al uso para el desayuno o el almuerzo, pero sus montaditos de pan de cristal bien merecen una visita a esa hora. Tampoco es una marisquería, pero sobre todo el marisco de concha (berberechos, mejillones de roca, zamburiñas, ostras...), además de nécoras, son argumentos del mar que siempre están presentes en la vitrina de la barra.

Todos se hacen a la plancha, que es la gran y casi única herramienta de cocina que se utiliza en este local. Y es que una plancha bien trabajada da mucho juego. Por ejemplo, para poner sobre ella productos de temporada como la alcachofa y el espárrago blanco. En el primer caso se lamina muy fina y así se degusta, vuelta y vuelta, con unas gotas de aceite de oliva virgen extra y sal en escamas. El espárrago se pela, se corta por la mitad e igualmente se pone en la plancha, sin blanquear. Su presentación es similar. Roncha un poco al masticarlo, pero conserva todos sus jugos.

Para las tostadas también se utiliza el pan de cristal. Las hay clásicas de foie o secreto ibérico, pero el nivel de cocina ha subido con las tres nuevas incorporaciones: atún rojo ahumado con paté de alcachofa y algas; ventresca de atún con mermelada de mango, y tomate, queso de La Mancha, arenque en vinagre y mahonesa de aguacate.

El tapeo más clásico se corresponde, sobre todo, con los rebozados. El croquetón de rabo de toro es uno de sus principales argumentos, a los que hay que añadir bolas de morcilla, dobladillos de jamón y espárragos, gambas rebozadas y, mirando hacia el sur, tortilla de camarones.

El Rincón de Arón es pequeño. Hay cinco mesas que están muy demandadas, sobre todo para disfrutar de un picoteo compartido que se puede convertir en una cena. Además, a unos precios ajustados. Entre las raciones, solo la de pulpo gallego supera los 10 euros. La de jamón y queso se queda en esta cantidad y, del resto, la más cara, poco más de siete euros.

Una forma diferente de comer el torrezno es en virutas, en finas láminas que se fríen al momento. A la plancha también se trabajan la oreja y las madejas, y una de las recetas cárnicas más consistentes es la de buey confitado con queso Idiazábal. Utilizando esta técnica de cocina se ofrecen codillo de cerdo y pato.

El rincón de Arón

  • Calle de José Pellicer, esquina con Camino de las Torres. Zaragoza.
  • Horario: martes a viernes, de 9.00 a 15.30 y de 19.30 a cierre. Sábado, de 12.00 a 15.30 y de 19.30 a cierre. Domingo, de 12.30 a 16.00. Descanso: domingo noche y lunes, cerrado.
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