Despliega el menú
Gastronomía

Gastronomía

restaurantes

Santa Belinda, un asador que rompe moldes en Zaragoza

Las carnes a la brasa son las protagonistas de este restaurante de ambiente cosmopolita.

El restaurante Santa Belinda, en Zaragoza.
El restaurante Santa Belinda, en Zaragoza.
Yurka Griemsmann

El asador Santa Belinda abrió sus puertas hace tres meses donde estaba el restaurante Pantxica Orio. Hay gente que todavía acude con la idea de disfrutar del ambiente marinero del norte y de los ricos pescados a la brasa, y se lleva la sorpresa. La cocina de Iñaki Manterola dejó buen sabor de boca y los nuevos propietarios lo saben. Tanto, que es posible que alguno de sus platos históricos se incorpore a la carta del nuevo local.

En Santa Belinda, como en su tiempo en Pantxica Orio, la decoración importa mucho. Eso sí, la transformación ha sido radical. De alguna forma, se ha intentado revolucionar, a través del espacio, el concepto de un local donde el gran protagonismo lo tiene la carne a la brasa.

El ambiente es cosmopolita, con toques de decoración industrial que conviven a partes iguales con argumentos vegetales y del medio rural. Olivos centenarios entre luces de neón, tomates de la huerta, la escultura de una vaca decorada... Y en las paredes, unas cuantas obras del multifacético artista Jaume Queralt. En fin, así de entrada, un ambiente que está en las antípodas de los asadores tradicionales.

La carta es amplia y no solo gira alrededor de la carne, aunque obviamente, la brasa es la gran protagonista. Por ejemplo, se trabaja un chuletón finlandés que en la última edición del World Steak Challenge fue premiado como la mejor carne del mundo. El despiece es de alrededor de 750 gramos y está pensado para compartir (43 euros).

También se ofrecen chuletón de La Finca (33 euros) y otros cortes de vacuno como solomillo y entrecot del país y argentino. Como plato especial de la casa se destacan las tiras de buey con patatas y salsa Santa Belinda con mermelada de pimientos rojos de Lodosa (20 euros la ración para dos personas).

Del ternasco de Aragón tan solo hay costillas a la brasa, y dos propuestas singulares y muy conseguidas son el costillar de cerdo barbacoa a baja temperatura, que se termina sobre la parrilla y cuya carne se deshace en la boca, y la pintada rellena de setas y foie. Las raciones son generosas y en la mayoría de los casos se trata de propuestas para compartir. Las guarniciones para acompañar a las carnes hay que pedirlas aparte: berenjenas fritas, pimientos de Padrón y de Lodosa, patatas y diferentes salsas.

Antes de llegar a las carnes hay una buena selección de entrantes: desde las clásicas croquetas a raviolis crujientes, pasando por la contundencia de unas pochas de Navarra con calamares en su tinta o la delicadeza de pimientos de cristal artesanos. También se ofrecen caracoles a la brasa y, del mar, las anchoas de Santoña y los calamares a la andaluza son prácticamente las únicas referencias. Eso sí, en el próximo cambio de carta está previsto incluir alguna propuesta más.

De las tres versiones de huevos rotos, la más sorprendente es la de carne deshilachada con salsas barbacoa y Texas. Varias ensaladas en las que el pescado está muy presente (bacalao ahumado, anchoas, ventresca, vieiras, langostinos...) completan la propuesta del restaurante Santa Belinda, que también incluye hamburguesas y un buen surtido de postres caseros.

La carta de vinos la diseñó el reconocido sumiller Manuel Jiménez y en ella están muy bien compensadas las referencias de Aragón con las de fuera, sobre todo de las denominaciones de origen Rioja y Ribera de Duero.

Santa Belinda

  • Paseo de la Mina, 3. Zaragoza. 
  •  Teléfono: 976 935 158. 
  •  Horario: abierto todos los días, de 13.00 a 16.30 y de 20.00 a 23.30.
Etiquetas
Comentarios