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Gastronomía

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tRUCOS DE COCINA

Así se preparan las albóndigas perfectas

Emplear ingredientes de calidad para su elaboración es una de las claves del éxito de este manjar del recetario tradicional.

La salsa de tomate es uno de los acompañamientos más populares a
La salsa de tomate es uno de los acompañamientos más populares a
Freepik

En salsa de tomate, en bocadillo como receta de aprovechamiento o simplemente fritas. Las albóndigas son un manjar del recetario tradicional al que muy pocos se pueden resistir. Aunque pocas excusas hacen falta para saborearlas, su elaboración puede usar como justificación el hecho de no tirar ningún alimento, puesto que puede elaborarse con infinidad de ingredientes, aunque las más populares son de carne de cerco, de ternasco o de bacalao. Pese a que su preparación es sencilla, una materia prima de calidad y estas claves ayudarán a conseguir unas albóndigas perfectas.

La carne para elaborar las albóndigas no debe estar excesivamente picada, para que queden esponjosas.
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El secreto está en la carne

Lo más adecuado es usar carne grasa como la de cerdo o las partes más melosas de la ternera. Si se compra ya picada, hay que pedir que no se triture en exceso para que la textura sea más jugosa. Con picarla una sola vez es suficiente. Cuanto más triturada esté la carne, más compacta y tiesa será la bola, algo que no favorece a la jugosidad del plato. Tampoco es recomendable que la carne haya estado congelada previamente, porque entonces pierde parte de sus nutrientes y de su sabor.

Mojar la miga en leche hará que las albóndigas sean más jugosas.
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El pan

Para la masa de las albóndigas, es recomendable emplear migas de pan mojadas en leche para que el pan tenga textura y se consiga más jugosidad. Con esto también se evitará que la albóndiga se deshaga al cocinarse.

Picar algunos frutos secos proporcionará una nueva textura a las albóndigas.
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Un secreto crujiente

Una vez que se tenga la mezcla de carne picada, pan y huevo, se puede probar a añadir un puñado de frutos secos triturados para darle una nueva textura a la elaboración.

Las albóndigas y el perejil son dos alimentos inseparables.
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Un complemento perfecto

Hay un ingrediente sin el que unas albóndigas perfectas no se entienden: el perejil. Para aquellos que se animan con nuevos sabores, también se pueden incluir ajo, pimienta, tomillo, romero, orégano…

Si las albóndigas se hacen con las manos, hay que humedecerlas para que no se queden pegadas.
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La esfera perfecta

 Para conseguir moldearlas a la perfección, se puede meter la bola en un vaso y moverlo para que tome forma. También se puede emplear una huevera, que hay que espolvorear en harina por los dos lados. Se pone un trozo de la mezcla en cada hueco y se agita. Si se hacen con las manos, hay que ir humedeciéndolas para que no se quede pegada mucha cantidad de la mezcla en las manos.

Prueba a espolvorear las albóndigas con queso rallado.
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Nuevos sabores

Si eres un verdadero amante de las albóndigas y ya has probado todos los sabores (hasta estas de sepia y gambas),  puedes espolvorear queso rallado sobre las bolitas hechas, para darle un nuevo matiz.

Hay que freír las albóndigas a fuego medio para que la parte exterior no se dore en exceso y la interior se haga a la perfección.
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A la hora de freír 

Lo primero que hay que hacer es rebozar las albóndigas en harina y freírlas rápidamente a fuego medio. Esto hará que no se dore en exceso el exterior y permitirá al interior freírse bien. También se puede emplear el horno, como gran aliado para una cocina sana, donde se hornearán a baja temperatura durante 20 minutos.

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