Gastronomía

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Cinco curiosidades de los huevos que igual no conocías

Son básicos en la cocina mediterránea y con ellos preparamos cientos de recetas. Pero, ¿sabes todo lo que deberías sobre ellos?

La clara de huevo es un alimento con un importante contenido proteico
El huevo de gallina constituye uno de los alimentos más abundantes y comunes de la dieta humana.
HERALDO

Una de las ventajas de incluir huevos en la lista de la compra es que después se pueden cocinar de maneras muy diferentes y deliciosas, convirtiéndolos, por ejemplo, en una tortilla de patatas rellena de queso de cabra, en una quiche de beicon, puerros y brócoli o en forma de bizcocho esponjoso. Estas delicias culinarias tan comunes en cualquier hogar esconden, sin embargo, algunos secretos que conviene conocer para asegurar que se consumen con seguridad y que se conservan como necesitan.

Caducan a los 28 días. El huevo es un alimento muy delicado, y no solo en cuanto a la facilidad que presenta para romperse en su traslado del supera casa. Hay que extremar las precauciones al máximo con este producto para que no produzca una indigestión, y entre ellas está consumirlo entre los primeros 28 días de la puesta de la gallina. Si aún no han pasado los días, pero se duda de su estado, lo mejor es introducirlo en un recipiente transparente con agua y ver en qué posición se queda el huevo: si baja al fondo, está fresco; si sube ligeramente hacia la mitad, se puede consumir pero ese mismo día; si flota, hay que tirarlo . Se pueden congelar. Aunque pueda sorprender, la respuesta es contundente: los huevos sí se pueden congelar, aunque lo mejor es hacerlo cuando están recién comprados (como con cualquier producto, vamos). Es importante hacerlo sin cáscara, ya que, cuando comiencen a enfriarse el volumen del interior aumentarán y solo se conseguirá poner perdido todo el electrodoméstico. Para congelarlos, lo mejor es abrirlos en un recipiente para magdalenas y, una vez estén congelados, introducirlos en una bolsa de plástico hermética para que no absorban olores.  Se guardan de canto. Cuando toca almacenarlos en la nevera, solemos ponerlos apoyados sobre una de las puntas y la otra mirando hacia arriba. Sin embargo, si se ponen en la nevera apoyados sobre la parte ancha se evitará que la yema y la clara se acoplen y será más sencillo separarlas.  Los huevos no se lavan. Antes de ser puestos a la venta, los huevos son cubiertos por una capa protectora que aísla a las bacterias y evita que contaminen a otros alimentos. Si se lavan, esa película se elimina y, al romper el cascarón, el germen podría pasar al alimento que luego se ingiere. El código de la cáscara es importante. La primera cifra señala cómo viven y se alimentan las gallinas que han puesto ese huevo (van del 0 al 3, siendo el más bajo el que indica si las gallinas viven en libertad y el más alto en jaulas); las dos letras siguientes, el país de producción; los dos números que prosiguen, la provincia de procedencia; los tres siguientes, el municipio; y los tres últimos, la granja. Ir al suplemento de gastronomía

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