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Gastronomía

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Tres claves para ahorrar en la cocina

Pequeños gestos que pueden contribuir a mejorar la economía doméstica, más allá de controlar el ahorro energético.

La forma de cocinar los alimentos, de almacenarlos y de emplear los electrodomésticos ayuda a ahorrar en la economía doméstica.
La forma de cocinar los alimentos, de almacenarlos y de emplear los electrodomésticos ayuda a ahorrar en la economía doméstica.
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Dicen que la cocina es el corazón de la casa y esta estancia tan pasional no se libra del despilfarro económico. Aunque el ahorro energético es una de las principales preocupaciones en el hogar, controlar el gasto en la cocina es fundamental para la economía doméstica. No solo hay que vigilar el gasto de los electrodomésticos, sino que la cautela traspasa las paredes de la cocina y llega hasta la cesta de la compra. Este ahorro es cuestión de pequeños gestos y costumbres. Si todavía no sabes por dónde empezar, anota estos trucos que te ayudarán a no malgastar ni un céntimo en la cocina y a economizar todos los procesos.

Planificación y orden: aunque estas dos palabras asustan, en la cocina resultan fundamentales. Para hacer la compra de forma eficaz, lo mejor es planificar un menú semanal que determinará el consumo real de alimentos. Es recomendable ingerir alimentos que ayuden a mejorar el rendimiento en el trabajo, ya que es una de las actividades más largas del día. El orden también llega al congelador y a la despensa, ya que hay que congelar en raciones pequeñas para no descongelar más de la cuenta. Hay que recordar que este electrodoméstico consume menos energía si no se acumula hielo en él. En cuanto a la despensa, hay que controlar las fechas de caducidad y no acumular productos en exceso.  Atención al frigorífico: aunque ordenar este electrodoméstico resulta algo tedioso, ayuda a ahorrar por la forma en la que conserva los alimentos. La carne, en papel de aluminio, y el pescado, ya limpio, deben estar en la zona fría. Si las frutas se guardan en la nevera, hay que abrir la bolsa en la que se guardan para que respiren. En cuanto al embutido, su duración es mayor si está en recipientes cerrados y en los estantes centrales. Hay que prestar atención a la forma de guardar los alimentos que sobranAhorro con los alimentos: la forma de cocinarlos y de almacenarlos también puede ayudar al ahorro. Con las verduras, en muchas ocasiones se desperdician partes que conservan nutrientes, como los troncos de las alcachofas o las hojas de la coliflor, con las que se pueden hacer cremas y caldos. El pan sobrante puede emplearse para elaboraciones como migas, torrijas o para complementar sopas y cremas. Si hay excedente de fruta, una opción para que no se eche a perder es conservarla en almíbar o hacer compotas y mermeladas. Y sin duda, las croquetas, que pueden ser saludables, son las reinas del aprovechamiento, ya que son la elaboración perfecta para acabar con todo tipo de sobras. Además, pueden congelarse sin problemas. - Ir al suplemento de Gastronomía 

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