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La Pipeta, soplo de aire fresco en La Almozara

El local sirve originales postres que se comen sobre un mantel de papel

Diego Álvarez –izquierda– y Hugo Marqués, de La Pipeta.
Diego Álvarez –izquierda– y Hugo Marqués, de La Pipeta.
Oliver Duch

De Aínsa a La Almozara; de la cocina impregnada de técnica y emoción a un tapeo trabajado y divertido... Este es el viaje que acaban de emprender Diego Álvarez, Hugo Marqués y Sara Elatí, que se han propuesto darle una vuelta al concepto de bar de tapas.

No renuncian a formatos clásicos como el montadito, la croqueta o la tostada, y su mejor carta de presentación es la barra donde lucen una docena larga de tapas. Es un gastrobar, así que al vino se le presta mucha atención; tanta que siempre hay un comentario profesional sobre cómo, por qué y con qué vino encaja mejor cada elaboración.

Conocimiento y explicación

Sobre esta base, la del conocimiento y la explicación, se asienta el proyecto, de forma que la posibilidad de maridar está muy presente. De momento, se ofrecen 19 vinos por copas, pero el objetivo es que la bodega siga creciendo. Hay referencias tan interesantes como Sers; los vinos del Desierto Sed y Duna; el Vino de las Nieves o Edra ExtraSyrah.

La terraza es amplia y está en una de las mejores esquinas de La Almozara. En el interior, seis toneles remiten a la idea de una acogedora taberna. De momento, no hay carta en formato físico, lo que casa con el planteamiento de que todo se explica y se sugiere. En cualquier caso, en la pared se describe la propuesta básica de picoteo.

La combinación de espectáculo y conocimiento donde mejor se plasma es en el ‘tour’ gastronómico (30 euros, dos personas. Bebida aparte). Incluye  ostra gallega, un tartar –en el menú actual, de salmón nórdico, espinacas, aguacate y caviar– o cuatro croquetas, seis pinchos fríos, una tabla de embutidos de Melsa, seis tapas calientes y postre. Lo ideal es maridarlo de la mano del sumiller Diego Álvarez. En este punto es donde entran en juego las pipetas que dan nombre al gastrobar ya que se utilizan para la degustación del vino.

Tapas con detalle

Las tapas están cargadas de detalles y el más divertido de todos llega a los postres cuando sobre un mantel plastificado se extiende el culán, la ‘créme brûlée’ y una gran variedad de cremas, salsas y frutos liofilizados para disfrutar como niños y comer con las manos, si es lo que al comensal le apetece esta opción.

Desde la innovación y la calidad, La Pipeta ha traído un soplo de aire fresco a La Almozara y, en general, a Zaragoza; un gastrobar diferente pero que aspira a ser uno más del barrio desde la humildad, que no está reñida con el espectáculo, y unos precios comedidos.

La Pipeta

Pablo Gargallo, 21. Zaragoza. Teléfono: 686 483 561. Horario: de 8.00 a 22.30. Descanso: abierto todos los días.- Ver otros restaurantes recomendados

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