Gastronomía

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Tomate frito casero: una conserva fácil de preparar y saludable

Aunque al comprarlo preparado en el supermercado ganamos un tiempo esencial, cuando esta salsa es casera aporta sabores y aromas de los que hay que disfrutar, al menos, una vez en la vida.

La salsa de tomate frito combina con casi todos los ingredientes de la despensa.
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Para acompañar un arroz a la cubana, unos espaguetis a la boloñesa, huevos rellenos, la salsa de cualquier guiso invernal o para dar sabor a la base de una pizza casera... El tomate frito es una de las salsas básicas de la cocina. Por eso, la mayoría siempre tenemos botes adquiridos en el supermercado que agilizan la tarea ante los fogones. Sin embargo, son muchos los matices culinarios que desaprovechamos cuando solo hacemos uso de los industriales.

Una de las ventajas del tomate frito casero es el sabor natural que aporta a nuestras recetas, pero hacerla bien tiene truco. Es importante respetar las cantidades de cada ingrediente, para que sabor y textura estén equilibrados y la salsa tenga el aspecto que debe.

Ingredientes:

2 kilos de tomates maduros 2 pimientos rojos medianos 1 un pimiento verde pequeño 4 cebollas dulces 2 dientes de ajo 2 cayenas Una hoja de laurel 100 mililitros de aceite de oliva virgen extra Una cucharada colmada de azúcar Sal y pimienta al gustoPreparación:

Lavamos todas las verduras bien y preparamos la 'mise en place', es decir, las cortamos en trozos pequeños cada una sin mezclar los diversos ingredientes para que, a la hora de cocinar, podamos ir utilizándolos en el orden correcto. En una olla amplia, echar un buen chorro de aceite de oliva. Cuando esté muy caliente, añadir las dos cayenas enteras (para poder retirarlas antes de triturar) y las cebollas picadas, y caramelizar (se consigue poniendo el fuego a media potencia y esperando entre 15 y 20 minutos, hasta que esté totalmente dorada). Conseguidos el color y textura deseados de la cebolla, hay que retirar las cayenas y añadir el tomate y los pimientos, e ir removiendo sin descanso para que se mezclen los ingredientes y sus sabores a fuego alto. Cuando empiecen a soltar agua y a hervir, toca bajar la temperatura y añadir una hoja de laurel. Pasados 30 minutos, hay que retirar la olla del fuego y pasar el contenido por un pasapurés para conseguir una mezcla densa pero sin tropezones. En la misma olla, volver a verter la salsa y, a fuego medio, echar la sal, la pimienta y el azúcar y dejar reducir entre una hora y una hora y media. Este es el momento perfecto para corregir el sabor, y echar más azúcar o sal para equilibrar la salsa.- Ver otras recetas de cocina

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