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Gastronomía

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Quesos

Un regalo de los dioses presente en todas las mesas.

Un regalo de los dioses presente en todas las mesas.
Un regalo de los dioses presente en todas las mesas.

Los griegos consideraban el queso como un regalo de los dioses y hoy en día sigue siendo uno de los productos más apreciados en cualquier mesa. Aragón cuenta con un buen surtido de quesos de una calidad excelente elaborados en numerosas queserías artesanales desde hace muchísimos años. Hay una gran variedad de tipos de queso, en función de su elaboración, pero todos ellos son auténticos y con carácter, esencia del producto aragonés.

En la provincia de Teruel encontramos algunos de los más emblemáticos, pero también se elaboran quesos muy buenos en el Pirineo (suelen ser de larga conservación) y en Zaragoza. Todos ellos utilizan materia prima de calidad y siguen recetas tradicionales milenarias.

Con el auge de la cocina, el crecimiento del interés de los medios de comunicación por los temas gastronómicos y las ferias de alimentación, los quesos de calidad han cobrado mayor protagonismo en nuestras mesas en los últimos años y se han revelado como uno de los bocados más exquisitos de nuestra artesanía culinaria.

Los quesos más apreciados suelen ser los elaborados con leche de oveja, fuertes y contundentes, aunque en la actualidad han empezado a cobrar protagonismo los quesos de leche de vaca, que siempre se han asociado a la suavidad y la ligereza, pero que se están descubriendo como unos magníficos quesos.

Pero, ¿cómo debe tomarse? Es importante hacerlo en su momento óptimo de maduración y a temperatura ambiente. El queso es un producto vivo, que sigue evolucionando a lo largo de su vida, por lo que necesita unos cuidados para su conservación y su buena evolución.

Un buen aceite es el mejor condimento tanto para el queso fresco como para los más curados y si, además, se espolvorea con plantas aromáticas como romero, tomillo u orégano, gana en matices.

También se ha extendido el uso del queso en ensaladas, pues realza su sabor. Ciertas frutas como los higos, peras, manzanas y uvas son muy buenos acompañantes para este producto. Y para potenciar el sabor de los quesos curados, nada mejor que los frutos secos y las frutas desecadas.

Los azules y los de cabra suelen combinarse con confituras de frutos rojos, gelatinas de vino, membrillo o miel. Y, cómo no, el pan siempre puede ser el compañero perfecto de cualquier queso.

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