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Gastronomía

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Higos frescos, secos y mermeladas

Aunque su temporada es limitada, en condiciones adecuadas de frescura y humedad puede conservarse durante mucho tiempo.

Aunque la temporada del higo es limitada y se reduce a agosto, septiembre y algunas semanas de octubre, en unas condiciones adecuadas de frescura y humedad puede conservarse durante mucho tiempo. Estos días, en la frutería Cameo, de Zaragoza, se venden a 4,40 eruos el kilo. Se aplica a numerosos platos, especialmente a postres, en los que se consume solo, con nata o en diferentes recetas, incluso en helado. También se elabora confitura o mermelada, con un punto agridulce muy interesante con productos como el jamón, embutidos de caza o quesos.

Fraga ha sido desde hace muchos años la capital del higo aragonés. Allí, la empresa Kiosco Casanova comenzó a realizar el secado y la comercialización de los higos secos en los años 60. Hoy en día mantiene esta actividad, aunque la mayor parte del higo que allí se trabaja, por la demanda del mercado y la decantación de los agricultores fragatinos a vender sus higos frescos, procede de otras regiones. La tarea de recogida y secado era realizada antiguamente por las mujeres de la localidad, que después lo secaban al sol entre cañizos, para introducirlo en las cajas una vez seco.

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