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Gastronomía

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Un soñador de nuevos platos de alta cocina con sabor aragonés

Dueño del Lillas Pastia y de La Granada, Carmelo Bosque siente pasión por los fogones.

Carmelo Bosque es un gran defensor del producto local aragonés y de temporada, como el cardo.
Carmelo Bosque es un gran defensor del producto local aragonés y de temporada, como el cardo.
J. Blasco

Maestro de varias generaciones de cocineros, propietario de establecimientos de gran prestigio e impulsor del desarrollo de la cultura gastronómica aragonesa. Carmelo Bosque ha ganado por méritos propios el premio de Con Mucho Gusto. "Es un reconocimiento no solo a mi labor sino a la de todo mi equipo –asegura–. Anima a seguir trabajando, significa que lo estamos haciendo bien".


Propietario de un grupo de establecimientos de la talla de la Taberna del Lillas Pastia, en Huesca, y los zaragozanos La Granada o Quema, en el Museo Pablo Serrano, Bosque es un cocinero tenaz y emprendedor. Cuando su restaurante insignia oscense perdió la estrella Michelin, luchó sin descanso para recuperarla. 


En su opinión, la alta restauración es en la actualidad un valor para atraer al turismo. "Cuando salimos a otras ciudades, nos gusta ir a sitios selectos. Zaragoza es una urbe enorme y necesita restaurantes buenos. Cuantos más establecimientos tengan estrellas Michelin, mejor para todos. Espero que algún día los locales sean de los cocineros y no de los empresarios", asevera tajante.

Exquisita propuesta de huevo con trufa del cocinero oscense.

Objetivo, la felicidad

Para él, ser cocinero no resulta tan importante "como hoy se quiere ver. Nuestro trabajo cotidiano es transmitir felicidad. Y lo que está claro es que nosotros nos entregamos al trabajo con pasión. Si no, no podríamos estar tantas horas delante de los fogones".


¿Cuál es el secreto de su éxito? "Trabajo todos los días con la ilusión del primero. No hay que descuidarse, porque no lo tengo todo hecho –expone–. Para poder crear un buen plato, antes hay que soñarlo".


En la actualidad, Carmelo Bosque se encuentra inmerso en un nuevo plan, del que apenas quiere hablar para no estropear la sorpresa: en el mes de abril estará terminado el nuevo proyecto gastronómico del museo Pablo Serrano. "Va a ser una experiencia gastronómica y cultural en el propio museo. Se trata de que la gente se sorprenda, lo viva y ponga en valor".

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