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Gastronomía

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"No hay alimentos saludables o que sienten mejor o peor"

El nutricionista Juan Revenga advierte de que son los patrones de alimentación -y no alimentos concretos- los que ponen "en grave riesgo" nuestra salud a lo largo del tiempo.

Juan Revenga, con su libro, 'Adelgázame, miénteme'.
Juan Revenga, con su libro, 'Adelgázame, miénteme'.
Agencia Almozara

"No hay alimentos saludables o que sienten mejor o peor; lo que sí que hay son patrones de alimentación muy poco saludables que ponen en riesgo nuestra salud a lo largo del tiempo". Así de tajante se muestra el conocido 'nutricionista de la General', Juan Revenga, al hablar de los peligros del comer y de la importancia que tiene promocionar una alimentación sana. Cuestiones que él y otros especialistas en la materia analizarán durante el V Foro de Gastronomía y Salud, que se celebrará el próximo 10 de noviembre en la capital aragonesa. 

Para Revenga, más allá de los posibles beneficios o perjuicios que entraña el consumo de un determinado alimento, el gran riesgo del comer a día de hoy en los países desarrollados y no desarrollados reside "en el poder que ejerce sobre las recomendaciones generales la industria alimentaria". 

"En la actualidad -explica- hay un bombardeo constante por parte de las grandes compañías alimenticias que están pagando para que ciertos alimentos -ricos en grasas hidrogenadas- estén ahí con unos expositores muchísimo más llamativos que el hecho de poner una pera sobre un plato", subraya.

En el último año, diversos países como Estados Unidos y más recientemente el Reino Unido han anunciado diferentes medidas para declararle la guerra a las denominadas 'grasas trans', cuyo imperante consumo en el marco de unos patrones de alimentación poco saludables se relaciona con un mayor riesgo de sufrir obesidad y desarrollar enfermedades cardiovasculares a largo plazo. 

Revenga, por su parte, se muestra especialmente crítico con el creciente consumo de estas: "las 'grasas trans' son perfectamente prescindibles para el organismo. Es una abominación que se creó o se gestó en la posguerra de la II Guerra Mundial y que no tienen sentido alguno ahora. Deberían desaparecer porque no nos aportan nada, solo rentabilidad a la industria", recalca. 

Para ello, diferentes expertos -entre ellos el propio Revenga- coinciden en subrayar que "hace falta un compromiso radicalmente opuesto por parte de las administraciones" a la hora de sancionar y gravar con impuestos las actitudes más insanas por parte de la industria, premiando al mismo tiempo la promoción de las más saludables.

"La solución impositiva es una de tantas soluciones, pero tiene que estar coordinada con otras tantas medidas como la presencia de profesionales especializados en nutrición y dietética en la sanidad pública, el planteamiento de entornos arquitectónicamente más saludables, la inclusión en los colegios y centros educativos de determinadas asignaturas en pro de la salud...", dicta, entre otras. 

Las claves de una alimentación sana

Para no descuidar los patrones de una dieta saludable, Revenga recomienda que los alimentos procesados, ricos en azúcares simples añadidos, bajos en fibra y con una alta proporción de grasas saturadas, "formen parte de un 'extra' y no de un hábito" diario en la alimentación.

En el extremo contrario, se encontrarían los alimentos vegetales frescos -frutas, verduras y hortalizas-, que -según señala- "deberían de estar presentes en todas las ingestas principales" que se hagan a lo largo del día. El pan, el arroz, la pasta, las legumbres, los frutos secos, los cereales elaborados con harinas integrales y todos aquellos alimentos con aporte proteico saludable -como las piezas magras de carne, los huevos o el pescado- deben incluirse también a juicio de este nutricionista en el marco de una alimentación sana y variada, que tenga como fuente de hidratación principal el agua.  

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