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​Cenas clandestinas para corazones hambrientos

Llega a Cádiz una fórmula de éxito en Nueva York, en la que el comensal no sabe lo que va a comer ni con quién compartirá mesa.

El restaurante gaditano 'Corazones hambrientos' explota una fórmula culinaria de éxito en las grandes ciudades.
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Corazones hambrientos

Con el atractivo nombre de 'Cenas clandestinas', los cocineros Diana Díaz y Jairo Quintero van a explotar en El Puerto de Santa María (Cádiz) una fórmula de éxito en Madrid, Barcelona o Nueva York, en la que el comensal ni sabe lo que va a comer ni conoce a las personas que se sientan a la mesa.

El espacio donde se desarrolla este evento culinario, situado en un chalet con césped y árboles, también es singular, ya que los fogones y el comedor, una única mesa con capacidad para doce personas, comparten la misma estancia con la idea de que los invitados se levanten y colaboren en la preparación y decoración de los platos.

"Es una forma de conocer gente, de hacer algo distinto, con un menú que está bastante bien", dice a Diana, quien cree que se pueden mezclar personas de distintas nacionalidades por el carácter turístico de la zona y la cercanía de la base naval de Rota.

La idea es organizarlas al menos una vez al mes con un precio de 45 euros el cubierto.

El concepto que quieren explotar en estos fogones, que han abierto por primera vez sus puertas este fin de semana, es la cocina de la abuela, tradicional, de mercado, con sabor, aunque sin renunciar a ciertos ingredientes o emplatados originales.

Jairo, colombiano de nacimiento, se formó en su país y Diana, que se dedicaba a la publicidad, lo dejó todo para matricularse en la prestigiosa escuela Le Cordon Bleu.

Ambos se conocieron cuando trabajaban en Santceloni, del fallecido Santi Santamaría, y han compartido también prácticas en el restaurante portuense dos estrellas Michelín Aponiente.

Además de la cena, la empresa de Diana y Jairo, denominada Corazones Hambrientos, tiene el objetivo de acercar la alta cocina al público en general a través de cursos "muy prácticos y distendidos" para que vean que lo que se come en un restaurante estrella Michelín no tiene por qué ser tan distinto a lo que comemos en casa.

"Son los mismos productos y podemos cocinarlos para una cena familiar o para un evento", afirma Diana, para quien es esencial que la formación se entienda como "cocinar entre amigos" a la vez que "pasarlo bien".

Durante el verano serán monográficos, dedicados al sushi, los platos de cuchara, pasta fresca, dulces, pan y también uno dedicado a la "cocina de supervivencia" para aquellas personas que se independizan y no tienen ni idea de cocina.

También los hay para niños, entre los 8 y los 14 años. A partir de septiembre la idea es que los cursos sean trimestrales y por niveles, básico, medio y avanzado.

Estos cocineros admiten que concursos televisivos como 'MasterChef' o 'Top Chef' ayudan a que cada vez sean más los que sientan el gusanillo de la cocina.

"Los niños están todos encantados porque están viendo que ellos también lo pueden hacer", afirma Diana.

Pensando en ellos, Corazones Hambrientos también dispondrá de su propio huerto ecológico, de donde se extraerán buena parte de los productos que después irán a la cazuela. 

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