Gastronomía

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​La cocina española despega en la capital malasia de la Torres Petronas

Cada vez más malasios y turistas se familiarizan más con las Gambas rojas de Palamós.

El empuje de restaurantes como Mercat, Ohla Tapas, El Mesón o Pintxos es una muestra del reciente despegue de la cocina española en Kuala Lumpur, la capital malasia de las icónicas Torres Petronas.

Cada vez más malasios y turistas en esta ciudad asiática se familiarizan más con las Gambas rojas de Palamós, paellas con arroz bomba de Sollana, pulpo gallego sobre cachelos de mona-lisa, jamón ibérico de Guijuelo, el cordero lechal de Ávila o el vino del Priorat.

La apertura el pasado mes de octubre de Mercat por el barcelonés David Caral, la buena aceptación de público y crítica del gastrobar Ohla Tapas, con Toni Valero al mando, y el riguroso trabajo de Pedro Díaz en los restaurantes Stilo y El Mesón han dado las primeras señales de cambio de la cocina española en Malasia.

Otras referencias son el original local Pisco Bar, del madrileño Nicolás Fraile, y la consolidación del Pintxos de Robert Solanes como local de referencia y pionero en ofrecer producto español de calidad.

Toni Valero, chef del Ohla Tapas y formado en las cocinas de los hermanos Roca y de Mugaritz, defiende su apuesta por las tapas gastronómicas tras la barra de su local, entre su horno de brasa Josper y un Roner con el que cocina a baja temperatura.

"El valor añadido de mi local reside en respetar y realzar el producto español y cocinar de la misma manera que se cocina en España ya que al final el cliente es lo que valora cuando viene aquí", explica.

Con solo 27 años, este catalán entiende y respeta "el trabajo de quienes pasan mucho tiempo y dedican mucho esfuerzo" antes de que le lleguen a él los productos que necesita "en una cajita desde 10.000 kilómetros".

David Caral, del local Mercat, llegó a Malasia desde Nueva York hace ahora casi 5 años y tras varias experiencias en otros restaurantes ha decidido montar junto a Jorge Fernández, su jefe de sala, y cuatro socios españoles este proyecto en Bangsar, uno de los barrios de moda en la capital malasia.

El barcelonés enmarca la apuesta en su nuevo local por "la cocina tradicional española, con una carta abierta y divertida en las formas, respetando las bases, los puntos de cocción y donde la prioridad sea siempre el sabor".

"La gastronomía española en Kuala Lumpur sigue siendo la gran desconocida", asegura, en parte porque es "mucho más fácil exportar aquí un proyecto gastronómico italiano que uno español por la dificultad en encontrar producto".

El madrileño Juan Miguel Marzal, de Spanishgourmet, y el cántabro Francisco Javier Rodríguez, de Iberodeli, sirven gran parte de la materia prima a los chefs y restaurantes españoles en Kuala Lumpur.

Marzal tiene experiencia de más de 25 años en la exportación de frutas y verduras en Asia a través de la empresa familiar y señala satisfecho que han crecido un 300 por ciento en los dos últimos años.

"Tener una buena logística, un claro enfoque en el producto y darles a los chefs y restaurantes confianza y credibilidad en cuanto al servicio y los plazos de entrega es fundamental", apostilla.

Rodríguez trabaja desde Santander con un único distribuidor que le busca y selecciona los productos que le solicitan, trae hasta Kuala Lumpur el 90 por ciento de sus mercancías por avión y sirve a 30 restaurantes, 10 hoteles y 2 supermercados.

"Es muy importante en este trabajo que a nuestros clientes y por tanto al consumidor final, le llegue el producto desde España en óptimas condiciones", asegura Rodríguez, para "no romper la cadena de frío".

"Esto no ha hecho más que empezar", declara Robert Solanes, "alma mater" de "Pintxos", local de tapas tradicionales con influencias de la cocina catalana y vasca en Bukit Bintang, un área de referencia en el ocio nocturno.

Tras siete años al frente de su restaurante, Solanes es una voz autorizada para explicar lo difícil que ha sido consolidarse entre la apabullante oferta gastronómica que ofrece esta ciudad de cerca de dos millones de personas.

"Cuando abrí no había ni un solo restaurante español. No había los mismos distribuidores con los que trabajo ahora y por supuesto no podía conseguir la misma gama de productos. Ahora todo lo que preciso lo puedo conseguir y eso al final lo agradecen mis clientes", asegura.

"Todavía no hemos tocado techo y se pueden hacer muchas más cosas. La ciudad es muy grande y los chefs españoles que vengan aquí van a tener su oportunidad", concluye Solanes.

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