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Tiburones: tan fieros como poco conocidos en la mesa

Hay unas cuantas especies de este pescado, aunque son muy pocas las que llegan al plato.

Antonio Puras y Nieves Puras, en la taberna El Sur
Tiburones: tan fieros como poco conocidos en la mesa
Agencia Almozara

La familia de los tiburones es grande. Existen alrededor de 225 especies que se localizan en los mares de todo el mundo, aunque solo una pequeña parte son comestibles. Del tiburón, más bien, nos hemos quedado con la mala fama de predador insaciable, sin pararnos a pensar que de él también se puede disfrutar a la mesa.

De hecho, hay especies que seguramente muchos consumidores desconocen que pertenecen a esta familia, más que nada porque a las pescaderías –sobre todo de las ciudades y pueblos del interior– es difícil que lleguen para su consumo en fresco y de esta forma poder identificarlas por su morfología tan característica: las aletas dorsales y caudal, el morro fino y alargado o la hilera de dientes cortantes. 

José Luis López, propietario de la pescadería José Luis en el Mercado Central, ha intentado por todos los medios conseguir un buen ejemplar para ilustrar este reportaje, pero estos días no han entrado en Mercazaragoza escualos para su venta en fresco. Tampoco los contactos que tiene en distintos puertos de España han podido satisfacer su petición. 

De lo que habla esta dificultad es de un pescado que generalmente se trocea y ultracongela en alta mar y de esta forma se vende al consumidor: directamente congelado o como un producto descongelado. Además, no se utiliza la denominación genérica de tiburón para su venta, por lo que puede que en alguna ocasión nos hayamos llevado a casa un filete de escualo sin haber sido conscientes de ello. 

José Luis López explica que son las especies de menor tamaño las más aptas para el consumo, ya que los grandes ejemplares tienen una alta concentración en urea y despiden un fuerte olor. Esta, precisamente, es otra de sus características comunes que hace que su venta en fresco sea muy pequeña. "Es un pescado delicado –prosigue–; en cuanto lleva tres o cuatro días fuera del agua coge un olor fuerte a amoniaco y prácticamente no se puede vender, por lo que, o se queda en las zonas de costa donde se despacha rápido, o al interior lo que llega es el producto ya congelado". Los más conocidos

Va siendo hora ya de poner nombre a los ejemplares más conocidos y consumidos de esta familia, especialmente en España. En un hipotético ranquin, el número uno se lo lleva, sin duda, el cazón. Efectivamente, estamos ante el tiburón más apreciado de nuestros mares, sobre todo de Despeñaperros hacia el sur, debido a dos recetas que sobresalen por encima del resto: el cazón en adobo y el guiso con patatas en amarillo

La primera, también conocida como ‘bienmesabe’, es una de las señas de identidad del tapeo en Andalucía, pero en Zaragoza también la preparan muy bien en la taberna El Sur, cuyo cocinero, Antonio Puras, ofrece en estas páginas el paso a paso para su elaboración. "El cazón tiene una carne de una textura parecida a la del rape, que para el adobo resulta magnífica», comenta. Además, como el resto de especies, su esqueleto está formado de cartílago en lugar de hueso, así que "resulta muy fácil sacar los lomos –prosigue– y filetearlos o hacer tacos con ellos con la garantía de que no nos vamos a encontrar espinas"

José Luis López explica que también recibe la denominación de caella y confirma que aun siendo el tiburón con más nombre, "su consumo es bastante escaso; en Aragón y en Zaragoza, en particular, somos muy de anchoa, pescadilla, sardina y gallo y nos cuesta dar el salto a otros pescados". Eso sí, cuando se prueban otros peces –y el cazón es un buen ejemplo–, "hay mucha gente que repite, ya que además su precio es bastante asequible al rondar los seis euros el kilo". 

Como otros tiburones, este presenta la morfología típica y fusiforme de los de su especie, como los cinco pares de hendiduras branquiales, las dos aletas dorsales carentes de espinas o la escotadura situada en la parte superior de la aleta caudal. Su morro es muy alargado, puntiagudo y aplanado dorsalmente. Además, tiene una única hilera de dientes cortantes y no es de los tiburones más grandes. Puede llegar a medir dos metros, pero lo normal es que se comercialicen ejemplares más pequeños, de unos doce kilos. 

Lo que resulta curioso es que su hígado es tóxico cuando el aceite de hígado de otros tiburones es muy apreciado por su alto contenido en vitamina A, hasta el punto de que durante la Segunda Guerra Mundial fue una fuente fundamental de este nutriente para la población, por lo que se dispararon las capturas.

A la hora de preparar el cazón, igual que otros escualos, hay que pensar, sobre todo, en recurrir a guisos elaborados a fuego lento y sin prisas: con ajos y guindillas, con patatas a la marinera, con tomate o en salsa verde. Y es que se trata de un pescado semigraso, un tanto insípido, que bien acompañado gana mucho. Otras especies

Desde el punto de vista culinario, hay otros dos tiburones que también tienen su cuota de protagonismo en España, aunque menor que el cazón. Se trata del marrajo y de la tintorera

El primero es uno de los parientes más voraces de los mares. De hecho, pertenece a la familia del gran tiburón blanco, aunque es de inferior tamaño. "Su carne se parece mucho a la del emperador", comenta José Luis López, e incluso a la del mero. Sin embargo, no estamos hablando, ni mucho menos, de calidades similares, así que el precio de venta al público tampoco debería serlo. 

Por último, la tintorera o tiburón azul es de la misma familia del cazón. Tiene el hocico muy puntiagudo y uno de sus rasgos más distintivos lo constituyen sus grandes aletas con forma de hoz. En las grandes superficies, la presencia de los filetes congelados de tintorera ha crecido mucho en los últimos años. Como el resto de escualos, es un pescado que mejora con la compañía de una salsa, ya que para prepararlo a la plancha puede resultar un poco insípido y corremos el riesgo de que nos quede seco. 

Pero no solo la carne de estos y otros tiburones da juego. Hay investigaciones que han revelado numerosas aplicaciones del cartílago vinculadas a la medicina. En ellas se ofrecen interesantes datos sobre sus propiedades anticancerígenas, antiinflamatorias o para combatir infecciones y la psoriasis. 

La fabricación de cuero es otro aprovechamiento del tiburón, ya que una vez eliminados los dentículos dérmicos se obtiene una piel de singular belleza y muy resistente. Con la piel de los tiburones se pueden fabricar todo tipo de artículos de marroquinería, zapatería y vestidos.

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