Gastronomía

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El Real: brasa e historia en un escenario por descubrir

Una antigua bodega del siglo XV acoge este restaurante más conocido por los turistas que por los propios zaragozanos.

Jesús Martínez, David Melendo y Juan José Aínsa, en el comedor de El Real.
Brasa e historia en un escenario por descubrir

No es la plaza del Pilar de Zaragoza un entorno que destaque por las propuestas gastronómicas de calidad. Me da la sensación, además, de que es un criterio muy compartido por los zaragozanos, que mayoritariamente entienden que es el turista de paso -con un poder adquisitivo no demasiado alto- el que más fácil lo tiene para elegir entre un abanico de menús y cartas de un nivel medio/bajo.

Sin embargo, seguro que excepciones hay unas cuantas y el restaurante El Real bien podría ser una de ellas. Su ubicación, directamente, es inmejorable: en la plaza del Pilar con la calle Alfonso I, con salida al pasaje del Ciclón. La cafetería, que hace chaflán, es bastante conocida y transitada, pero no sucede lo mismo con el espacio de restauración, cuya puerta de entrada mira a la basílica del Pilar.

Hay que bajar unas cuantas escaleras para acceder a la bodega de un palacio del siglo XV donde estuvo preso Juan de Lanuza antes de ser ajusticiado. El comedor luce esplendoroso a pesar de los 20 años transcurridos desde la última reforma y a la vista resulta muy agradable la presencia de la brasa, que distingue y da notoriedad a la propuesta gastronómica del local.

Tradición, brasa y fusión

Si la tradición en forma de migas y ternasco de Aragón marcó durante mucho tiempo la cocina de El Real, la llegada hace un año del cocinero David Melendo supuso un giro importante. En el menú tradicional (24,40 euros) se mantienen las propuestas más clásicas (las migas perfectas, presentadas en una sartén de hierro con unas brasas para que se mantengan calientes), y además de las costillas de ternasco a la brasa, se ofrece como postre un queso cuajado de cabra con miel y nueces. El menú del día (19,50 euros), con tres primeros, tres segundos y tres postres, se basa en la cocina de mercado, mientras que en el de degustación (36,80 euros, no incluye la bodega) es donde el chef mejor expresa sus inquietudes. La mousse de oca con albaricoque y queso de cabra caramelizado aúna presentación y sabores muy equilibrados; se mira a la cocina asiática con el refrescante carpaccio de atún con tartar de pepino y caviar de wasabi, mientras que un bacalao confitado y la curiosa combinación de mar y montaña en forma de presa ibérica con chipirones y reducción de miel y romero son los platos fuertes. Y para terminar, dos postres en forma de sorbete y chocolaterapia.

La carta no es muy extensa pero resulta suficiente, con una buena selección de entrantes, tres pescados y ocho carnes donde la brasa es la gran protagonista. Para cualquier restaurante, esta herramienta de trabajo supone un valor añadido, y mucho más teniendo en cuenta la ubicación de este.

La propuesta de El Real se completa con una enoteca que abre sus puertas en el aledaño pasaje del Ciclón; un escenario, por cierto, que en los últimos meses ha cobrado mucha vida y donde resulta difícil encontrar una mesa en alguna de sus terrazas un viernes o un sábado por la noche. En fin, que los zaragozanos parece que están redescubriendo un entorno bastante olvidado.

El Real

Alfonso I, 40. Zaragoza.

Teléfono 976 298 808.

Horario: de 13.00 a 16.30 y de 20.30 a 23.30.

Abierto todos los días.

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