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Gastronomía

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Alía, un aceite gourmet de la variedad verdeña

El pasado jueves se presentó en Madrid Alía, un nuevo aceite aragonés de la variedad verdeña.

Álvaro González Coloma, Miguel Fernández-Sanguino y José María Pisa, en la presentación, en Madrid.
Alía, un aceite gourmet de la variedad verdeña

La variedad de oliva verdeña, autóctona de la provincia de Huesca, ha sido el germen del nacimiento de un nuevo aceite de oliva virgen extra: Alía. Se trata de un producto gourmet que, además de por su limitada producción –este año únicamente se comercializan 800 botellas–, destaca por la calidad en su proceso de elaboración.

La verdeña es una oliva de belleza particular: ovoidal en su forma y redondeada, pues carece de pezón, y conforme madura torna su color en un violeta oscuro, que nunca llega a ser negro del todo. Su enverado es uniforme y unas pocas lenticelas nada pequeñas la adornan en ese preciso momento. En los años de poca producción, los olivos de verdeña ofrecen pocos pero gordos frutos que pueden llegar a tener el tamaño de gruesas ciruelas negras.

Intensidad y cuerpo

El aceite de verdeña se caracteriza por tener mucha intensidad y cuerpo, por su gran sabor y por su potencia aromática, con tonos herbácesos y afrutados en nariz, que dejan paso a un sabor agradable n la boca, con un ligero amargor y agradables sensaciones frutadas.

Alía cuenta con tres factores a tener en cuenta en su elaboración: la recogida manual de las aceitunas tempranas (a principios de noviembre) en olivos centenarios, un periodo de tiempo inferior a dos horas entre la recogida de las aceitunas y la molienda y, por último, la presión mecánica en frío para obtener el zumo de oliva. El resultado es un aceite suave y afrutado, con gran estabilidad, perfecto para tomar en crudo acompañando tostadas, pescados, mariscos, verduras o ensaladas.

Su nombre, Alía, hace referencia a una variedad autóctona de olivos del Somontano de Barbastro en peligro de extinción. Así, sus creadores rinden homenaje a las variedades de aceituna de la zona que son desconocidas y están prácticamente olvidadas. Alía es el resultado de un proyecto personal del emprendedor jacetano Miguel Fernández-Sanguino, quien ha querido que el producto destaque también por su imagen y presentación. En la etiqueta, además de las especificaciones propias del aceite, se puede encontrar un poema de Francisco Ferrer Lerín, cuyo contenido ha inspirado el logotipo y diseño actual de la botella.

Alía puede adquirirse en puntos de venta específicos que incluyen las principales ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Zaragoza) y otras de Aragón, como Jaca al precio de 9,80 euros la botella.

Como muestra de su calidad, Alía ha competido en The New York International Olive Oil Competition, en el que expertos internacionales seleccionan los 700 mejores aceites del mundo.

El pasado jueves, el nuevo aceite se presentó en Madrid, de la mano de Álvaro González Coloma, director de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero, José María Pisa, escritor gastronómico aragonés, y Miguel Fernández-Sanguino, fundador de la empresa. En el acto, el aceite de degustó con varias tapas: tapenade, steak tartar y postre elaborado con chocolate y con el aceite de oliva.

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