Gastronomía

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Un punto requemado muy característico

Tras coagularse la leche y obtenerse la rica y sabrosa pasta, la cuajada adquiere el sabor ahumado.

Un punto requemado muy característico

En Navarra, donde la tradición de la cuajada está más asentada, hace años los pastores calentaban la leche en vasijas de madera, introduciendo en su interior una piedra incandescente. De esta forma, tras coagularse la leche y obtenerse la rica y sabrosa pasta, esta adquiría el sabor ahumado tan característico de este producto.

Esa sensación de producto un poco requemado fue motivo de una anécdota protagonizada por el papa Juan Pablo II en su visita al castillo de Javier en 1982. Cuando degustó la cuajada que le sirvieron como postre, comentó discretamente al arzobispo de Pamplona que la crema de leche que le habían dado se les había quemado un poco en la cocina. El arzobispo le explicó que era el sabor propio del postre y cómo se lograba. Y el Papa, cuentan, degustó encantado la cuajada y hasta repitió.

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