Despliega el menú
Gastronomía

Gastronomía

Cómo preparar una cena romántica en San Valentín

La buena distribución de los elementos y la decoración son fundamentales para que la cena sea un éxito.

Cena romántica por San Valentín
¿Cómo preparar una cena romántica por San Valentín?

¿Cómo hay que colocar los cubiertos en la mesa? ¿Qué adornos son los más adecuados? ¿Cómo se debe servir la comida? Muchas son las dudas que surgen en estas fechas a la hora de preparar la mesa para citas especiales, puesto que el lugar en torno al que se reúne muchas parejas es uno de los elementos clave de esta celebración. El presidente de las Asociaciones de Maîtres y de Barman de Aragón, Carlos Orgaz, ofrece los mejores consejos desde el restaurante El Foro, de Zaragoza, para que el festejo sea todo un éxito y los invitados queden satisfechos con la atención de los anfitriones.

En primer lugar, y dentro de las posibilidades de cada casa, las mesas redondas son las más brillantes para realizar una gran celebración porque permiten una conversación muy fluida entre los comensales y una mayor movilidad para servir los platos.

A la hora de vestir la mesa, la forma más clásica es con un mantel de hilo blanco, pero esta decisión depende de la ambientación de la casa y de lo que se quiera resaltar. En este sentido, no se desecha ningún color, siempre y cuando esté en armonía con el tipo de plato que se va a utilizar y con los tonos de las diferentes presentaciones culinarias que se van a ofrecer.

Posteriormente, para realzar la presentación de la vajilla, se puede poner un plato de respeto -de alpaca, plata o acero inoxidable-, que no sirve para comer, simplemente se utiliza para depositar los diferentes platos que se degustarán. Una vez que llegue la hora del café, se retirará. Para no recargar la mesa, es preferible poner un solo tenedor -a la izquierda- y un cuchillo -a la derecha-, que se irán cambiando a medida que vayan sirviéndose los platos. En el caso de que haya marisco, se debe poner también unas pinzas y un lavadedos para cada comensal -también se puede utilizar una toallita aromática-. El cubierto de postre se coloca delante del plato principal.

A la izquierda del plato de respeto se sitúa un pequeño plato para el pan con una palita de mantequilla y, delante del platito, se puede poner un apoyacubiertos para no manchar el mantel.

Aunque es recomendable usar todos los platos de la misma vajilla, actualmente también se puede poner uno diferente para cada una de las presentaciones. En cuanto a la cristalería, se coloca delante del plato un vaso de agua -derecha- y una copa de vino -izquierda-. Por su parte, la servilleta siempre se coloca encima del plato y se puede hacer un dibujo decorativo con ella, o simplemente doblarla por la mitad.

Para adornar la mesa, si se ponen flores y velas, hay que procurar que no sean muy aromáticas para que no impidan apreciar el olor de la comida. Además, tampoco se deben colocar grandes ornamentaciones que impidan la visibilidad con la persona que hay enfrente. Lo mejor es utilizar un adorno sencillo con una vela y algún toque en rojo. Para que destaque, se puede poner sobre una pizarra negra en el centro de la mesa.

Una vez que comience la velada, se deben servir todos los platos por la derecha, excepto cuando se moleste, que se hará por la izquierda. En primer lugar se sirve el pan, el agua y el vino, y después ya se procede a ir sacando las diferentes preparaciones culinarias. 

Por último, para ambientar la velada, se puede utilizar música romántica, pero siempre con un volumen que permita la conversación entre la pareja.

Volver al suplemento de gastronomía.

Etiquetas