Gastronomía

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Zaragoza

Tapas a 50 céntimos y cañas a 70: llega el tapeo low-cost

La llegada a Zaragoza de grandes cadenas de comida realmente barata ha desatado la guerra de los precios en la ciudad. Los hosteleros de toda la vida se ven obligados a colgar ofertas impensables en sus ventanas.

El Palace y el 100 Montaditos compiten puerta con puerta en el paseo de Sagasta
Tapas a 50 céntimos y cañas a 70. La cultura culinaria del low-cost
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El pedir un botellín de cerveza a un euro ya no es una novedad. Ahora se busca el tomarse una caña en una terraza por 70 céntimos o una jarra con pincho por 1,50. La llegada a Zaragoza de cadenas de comida realmente barata ha desatado la guerra de los precios en la ciudad. Y ahora todavía más.

El archiconocido '100 Montaditos' ha puesto en una situación muy complicada al sector de la hostelería zaragozana. El restaurante de comida rápida ha bajado todavía más los precios y ahora ofrece los miércoles toda su carta a 50 céntimos. ¿Se cambiará ahora el nombre el 'Todo a un euro' de la calle de Alfonso I?

Junto al '100 montaditos' del paseo de Sagasta, el bar 'Palace' se ha unido a la lucha y ofrece una jarra de cerveza y un bocadillo (grande, he ahí la diferencia) por tres euros todos los días excepto los fines de semana. Puerta con puerta con el gran titán de los precios bajos, el singular local atrae con sus carteles la atención de los muchos que no encuentran mesa los miércoles en el local vecino: "Desde febrero pongo ofertas mensuales del estilo, es la única manera de no perder toda la clientela", comenta el propietario del 'Palace'. "La gente ahora quiere mucho a muy bajo precio y hacemos lo que podemos por mantenernos", explica en medio del ajetreo de la tarde.

Cada bar, su día

Para combatir la idea de que 'cinco botellines a cinco euros' era algo espectacular, ha llegado 'La Sureña' a los centros comerciales de la ciudad: un cubo de cinco cervezas por tres euros y de paso, los jueves 2x1 en raciones. Esta cadena pertenece a la misma compañía que creó los '100 montaditos', dos franquicias nacionales de enorme éxito que obligan a ponerse las pilas a los rincones de tapeo de la ciudad. En estos momentos ya son muchos los bares que han copiado la oferta y ofrecen cinco botellines por tres euros: en La Zona, la calle Don Jaime o Cesáreo Alierta encontramos varios de ellos.

Es verdad que los bares más baratos, de momento, se dejan de exquisiteces y son los que ofrecen menos variedad de productos, pero a la juventud que ha crecido con la crisis no parece que eso sea lo que más le preocupa, sino el poder tomar algo con sus amigos a un precio asequible. Muchas mesas, pantallas para ver el fútbol y cerveza barata.

El 'Lizarrán', de nuevo una cadena, ha visto la que se le venía encima y también ha querido conquistar su día de protagonismo durante la semana. Los martes, todas las tapas a un euro y las cañas a 70 céntimos. Su público es bastante diferente y demuestra que la mediana edad también se apunta a la cultura culinaria del low cost.

A las franquicias se suman además los bares de propietarios chinos. Tomarse una cerveza en una terraza junto a la muralla romana, 70 céntimos. Y como muestra de cortesía, pipas y frutos secos para acompañar la conversación de los amigos y, de paso, desatar la sed.

Desde luego, el lugar más auténtico y con más encanto para irse de tapas sigue siendo El Tubo, pero los precios no están al alcance de cualquier grupo o pareja, o al menos no para darse por cenado. En tiempos en los que todo el mundo tiene un amigo, o dos, o tres, que lo están pasando mal, no es momento para ponerse exigente. Las cadenas de precios minúsculos han demostrado que el dinero es lo que se mira ahora y han provocado que muchos hosteleros de toda la vida se vean obligados a colgar en sus ventanas ofertas antes impensables para no perder toda su clientela.

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