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Abizanda

Una tradición con tortas y vino

Según la leyenda popular, es posible conocer cómo serán las próximas cosechas en función del color de los langostos.

Imagen de la romería que tiene lugar todos los años en Abizanda a San Vitorián.
Una tradición con tortas y vino
MAMEN PARDINA

Abizanda es una pequeña localidad oscense ubicada en el sur de la comarca del Sobrarbe, junto al pantano de El Grado, que estos días adquiere bastante protagonismo, con motivo de la festividad de San Victorián.

Esta festividad se celebra el 12 de enero y comienza con una romería a la ermita dedicada al santo, en plena sierra de Olsón. Los vecinos y los cada vez más visitantes que deciden acudir al municipio para celebrar este rito único en España y de gran valor etnológico, arriban cargados con pan de caridad. Una vez que toda la comitiva llega a la ermita se celebra una misa y, tras la eucaristía, las tortas dulces que se han cargado durante el camino se colocan en el suelo, junto con porrones de vino, sobre unos manteles blancos. El cura comienza una bendición y, conforme va terminando, aparecen sobre los manteles unos insectos similares a los saltamontes que, según su color, ayudan a predecir la fertilidad y calidad de las cosechas.

La importancia del color

Si los langostos que predominan sobre los manteles son de color verde, la cosecha de aceite será buena; si el color predominante en es el negro, las uvas serán sabrosas y abundantes. Sin embargo, si abundan los langostos marrones significa que serán los que hayan plantado cereales quienes tendrán la mejor recolección.

Una vez concluida la predicción se reparten las tortas entre todos los asistentes, junto con el vino y una taza de chocolate caliente para entrar en calor.

Como este aperitivo no es suficiente para pasar el día paseando por Abizanda para descubrir su torre y el increíble patrimonio medieval que guarda la localidad, lo mejor es, una vez terminada la mañana de convivencia y tradición, acudir a un restaurante de la zona para reconfortar el estómago con la gastronomía típica de la zona.

Gastronomía popular

El plato fuerte más espectacular y tradicional del Sobrarbe son las chiretas, que consisten en tripas de cordero cosidas y rellenas de arroz con carne, condimentadas con ajo y perejil. También es recomendable aprovechar las matacías de esta época invernal para probar las longanizas, chorizos, butifarras y patés que ofrecen los establecimientos de la comarca. Otra opción es degustar las carnes de vacuno y cordero del Sobrarbe, plato obligado para los visitantes y que puede encontrarse con facilidad en cualquier restaurante de la zona.

En cuanto al postre, no hay que preocuparse. La gastronomía comarcal ofrece una gran cantidad de productos dulces, como los pastillos, una especie de empanadas de nueces con miel y azúcar; o los crespillos, que se hacen con hoja de borraja o espinaca rebozada con una masa y con azúcar, una mezcla sorprendente pero de sabor suave y muy agradable.

Para facilitar la digestión y terminar la escapada con buen sabor de boca, es buena idea pedir un aguamiel o un mostillo. Ambos se consumían antes en abundancia y aunque ahora ha decaído su producción todavía pueden encontrarse en algunos bares y restaurantes.

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