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Jornadas de Zaragoza y Provincia

Gente y sabor de la tierra

El miércoles y jueves pasados se celebraron en el Palacio de Sástago las Jornadas Gastronómicas de Zaragoza y la Provincia, que han llegado a su tercera edición.

José Tazueco, del Saboya 21, dando una clase magistral.
Gente y sabor de la tierra
FOTOGRAFÍA ALMOZARA

Las III Jornadas Gastronómicas de Zaragoza y la Provincia comenzaron el jueves con las clases magistrales de tres cocineros elegidos por las denominaciones de origen de Aragón. José Tazueco, por Campo de Borja, Alberto Lozano por Calatayud y Nati Lacal y Clara Cros por Cariñena. Estos profesionales de los fogones apostaron por productos de la tierra y dieron rienda suelta a su creatividad gastronómica.

Mientras que los dos primeros apostaron por platos fríos y espectaculares visualmente, Nati y su hija prepararon comidas calientes que impregnaron de aromas las estancias del Palacio de Sástago. El broche de oro lo puso Ricardo Gil, propietario del Restaurante 33, cuyo breve discurso fue todo un alegato a favor de la propuesta del kilómetro cero, que promueve la utilización de productos ecológicos y cercanos.

Alberto Lozano, del restaurante Río Piedra de Nuévalos, comentó los pasos a seguir para cocinar unas migas con longaniza y uva y un chorrito de yogur con membrillo. El chef definió este postre como potente y señaló que los ingredientes que se utilizan para hacerlo son fáciles de encontrar: crema de queso, azúcar, manzana ácida, nueces garrapiñadas, yogur y membrillo. “Es perfecto para servir acompañado de una taza de café”, recomendó Lozano.

A continuación, Nati Lacal y su hija Clara Cros eligieron el ternasco para enseñar sus artes como restauradoras, aunque se decidieron por una zona poco habitual en las cocinas profesionales: las lechecillas. Con este producto, acompañaron unos jarretes y lo enriquecieron con una menestra de verduras con setas fritas “que le dan suavidad al plato”, aseguró Lacal, aunque precisó que “no es lo más importante del plato, solo tienen que acompañar el ternasco”. Para darle un toque a las lechecillas, la restauradora hizo un caldo que acompañó de vino blanco y ajos cocidos. El plato utilizaba también harina, aunque Lacal dio la opción de hacerlo con maicena para que así fuese apta para celíacos.

Ricardo Gil, dueño del 33, de Tudela, pronunció al final de las jornadas del jueves un breve discurso lleno de contenido. “Se decía que si no hacías cocina de fusión y creativa no eras un gran cocinero, pero la vida nos ha dado razón a los que estamos utilizando los productos de la tierra. La gente está consumiendo lo que comía en su infancia, pero cocinado de manera novedosa”, concluyó.

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