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PERRITO BRAVO

Para llevar y de calidad

Este ha sido el segundo año en que se han podido ver los carritos del Perrito Bravo por las calles del centro de Zaragoza durante las Fiestas del Pilar. A ellos les gustaría quedarse todo el año por la gran acogida de los zaragozanos, que aprecian la calidad del producto.

Uno de los puestos ambulantes del Perrito Bravo durante las fiestas del Pilar
Para llevar y de calidad
ESTHER CASAS

Llegaron con las fiestas. Antes del pregón inundaban nuestras calles, pero con el último estallido de los fuegos del Pilar desaparecieron. Los carritos de perros calientes Perrito Bravo llenaron muchos estómagos durante las fiestas del Pilar y ahora no están. ¿Dónde habrán ido a parar aquellas salchichas de ibéricos disponibles prácticamente a cualquier hora?

Mercedes Lázaro Moreno es la coordinadora de la empresa. Distribuyen sus carritos por toda España. “Allí donde hay un evento y se congrega gente, estamos nosotros”, afirma orgullosa. Son una empresa joven, solo llevan tres años en marcha y estas han sido las segundas fiestas del Pilar que han pasado en Zaragoza.

La primera vez que llegaron a nuestra ciudad, la gente se quedó extrañada con su aparición. Parecían recién sacados de una película americana. “Puede que a la gente le recordemos los puestos de venta de comida ambulantes que salen en las películas de Estados Unidos, pero es que la idea surgió de allí”, afirma Lázaro. Sin embargo, Perrito Bravo tiene alguna variación. “Nosotros queríamos demostrar que la comida rápida no tiene por qué ser comida basura”, asegura la propietaria de la empresa. Así, los carritos de esta empresa sirven auténticas salchichas de ibéricos. “Cada salchicha lleva 33 gramos de ibérico. Es muy difícil encontrar otras que garanticen tanta cantidad en el mercado”, indica Lázaro. Además, el producto no se prepara en el carro, solo se calienta. “Lo recibimos ya cocinado. En el carrito solo lo servimos”. Este proceso garantiza que la comida sea más “saludable” y cumpla las normas de sanidad.

Un bocado clásico

Los carritos ofrecen un único producto, el perrito clásico: Una salchicha con ketchup, mostaza y mayonesa. Pero, además, Perrito Bravo le ha añadido cebolla caramelizada, “siempre que el cliente la demande, claro. La cebolla le da un toque dulce y crujiente que el público valora positivamente”, explica Lázaro. La otra novedad es que es el propio cliente el que elige cuánta cantidad de cada salsa quiere echarse, gracias a unos enormes dispensadores en cada carrito que pueden utilizar a su antojo.

Según la empresa, durante el Pilar, los trabajadores decidieron “a modo de prueba, para ver cuál era la acogida”, pedir firmas a los clientes para establecerse durante todo el año. “Creímos que llegaríamos hasta las 300, pero hemos recogido 8.000”, afirma Lázaro, quien asegura que se han sentido muy bien acogido por los aragoneses, que han comido muchas salchichas. Ella lo sabe bien, porque es la encargada de que ningún carrito se quede sin suministros en ningún momento. “Cada carrito tiene capacidad para vender 300 perritos. En Zaragoza había siete y teníamos que estar continuamente pendientes de que no se quedasen sin mercancía por la gran demanda que había”.

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